Francisco Faig
Francisco Faig

El baile de Manini Ríos

Hace seis meses nadie podía suponer que Manini Ríos y su partido Cabildo Abierto se transformarían en un actor clave. A pocas semanas de las elecciones, a fuerza de votos en la interna y de presencia en las encuestas, ya nadie lo duda.

Hay un conjunto de explicaciones equivocadas para entender este fenómeno, casi siempre provenientes de la izquierda: una derivación criolla de lo que ocurre en Brasil y que debiera de alarmarnos; una manifestación por ahora disimulada de extrema derecha antidemocrática; una expresión del grupo de presión militar corporativo y reaccionario que reivindica a la pasada dictadura; o incluso todo eso a la vez, con un caudillo militar que, por serlo, pone en tela de juicio la legitimidad democrática.

Manini Ríos no es el primer militar que decide hacer política: seguramente los dos últimos más importantes hayan sido Óscar Gestido y Líber Seregni. Cualquiera que conozca un poco de historia patria sabe que porta un apellido relevante en el país y vinculado al Partido Colorado. Transitó un camino conocido por nuestras élites dirigentes, desde sus estudios académicos sobre Historia (muy marcados intelectualmente por el talentoso Alberto Methol Ferré) hasta su vocación por el servicio público traducido en una brillante carrera militar. No hay nada en Manini Ríos de antisistémico en su formación y trayectoria, ni hay nada de antidemocrático en su liderazgo.

Notoriamente ha demostrado ser un conductor de hombres disciplinado y exitoso. Compárese si no el desarrollo de Cabildo Abierto, su votación en las internas y su despliegue territorial, con otros partidos que por años han intentado disputar el cuarto lugar electoral, Independiente o de la Gente, por ejemplo, y las diferencias se verán muy claras. También, Manini Ríos refiere con convicción a ideas muy arraigadas en todo uruguayo medio, más allá de matices propios de subjetivas pasiones partidarias: solidaridad con los más necesitados, artiguismo traducido en valoración de la Patria, respeto hacia la convivencia colectiva plural y por un orden social en el que pueda hacer pie la perspectiva del sacrificado trabajo personal para salir adelante, y amor por la familia en tanto valor primordial del individuo.

No hay nada novedoso ni extraño en Cabildo Abierto. Su éxito electoral debe entenderse entonces a partir del enorme fracaso del Frente Amplio en asegurar las bases mínimas de convivencia colectiva. Manini Ríos es la consecuencia directa de la demanda ciudadana por la restauración del orden social más elemental: no es casualidad que vote mejor en los circuitos electorales del mundo popular, allí donde peor lo están pasando en materia de inseguridad. Y es también la expresión de una uruguayidad discreta, trabajadora y honrada, que ha sido completamente traicionada por los desfalcos tilingos de la izquierda caviar en el poder.

Las reacciones de estos meses en su contra, a veces un poquitín histéricas, solo han servido para potenciar su liderazgo hecho de parca sobriedad. Pero su mayor desafío será luego de octubre. Si efectivamente recibe una votación de una importancia que hasta hace seis meses nadie vislumbraba, pasará de promesa electoral a político con grandes responsabilidades. Ahí empezará de verdad el baile para Manini Ríos.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)