Fernando Mattos
Fernando Mattos

El Norte cambia

Todo indica que el próximo domingo tendremos un nuevo presidente en Brasil, según todas las encuestas.

Será un sacudón político de magnitud, pues representará la finalización de 16 años de hegemonía del PT, con sus aliados, cediendo el poder a un partido cuasi inexistente, liderado por un diputado carismático, sin estructura ni dinero, pero con un discurso básico que movió a inéditas masas de votantes que lo llevarán al Palacio do Planalto, no obstante la gigantesca campaña en su contra de buena parte de la prensa brasileña y mundial.

Sin querer ingresar en consideraciones acerca de las causas de este cambio, tres factores explican por qué el pueblo apuesta a un fuerte giro:

1- Inseguridad

2- Corrupción, despilfarro de fondos públicos, déficit, endeudamiento, aumento de la presión tributaria sobre la clase media.

3- Bajos crecimiento económico y nivel de inversión, desempleo, pésima calidad de servicios públicos.

¿Qué ocurrirá a partir del 1º de enero de 2019, en el caso de que se confirme la asunción de Jair Bolsonaro?

Hay motivos para dudas, pues carece de experiencia ejecutiva. Su asesor económico, Paulo Guedes, Doctor en economía por la Universidad de Chicago, es un renombrado técnico con una visión liberal, mientras Bolsonaro manifiesta un sesgo más conservador, proteccionista con un tinte nacional, lo que puede generar cierta dificultad en el entendimiento dentro del gobierno. Si bien existen matices entre ambos referentes, se ha anunciado una agenda de privatizaciones, desmantelando la arquitectura estatal armada por el PT y sus socios, base del esquema de corrupción que llevó a varios empresarios vinculados al poder y políticos a prisión, entre ellos a Lula.

Los mercados, han reaccionado muy favorablemente a la posibilidad de un cambio político en Brasil. A cada encuesta que proyecta ganador al exmilitar, se genera una baja del dólar y un aumento de los índices bursátiles en el mercado de valores.

Otro aliado de enorme importancia que anuncia su total respaldo es el sector del “agronegocio”. Más de 200 diputados de 513 totales, pertenecientes a la denominada “bancada ruralista”, han comprometido su apoyo a Bolsonaro. Su simpatía hacia el sector fue manifestada en reiteradas oportunidades durante la campaña, prometiendo combatir los temas de seguridad, las invasiones de tierras que amenazan a la propiedad privada, mejorar la infraestructura y desmantelar la “industria de la multa”, proveniente de un Estado voraz, interventor que regula en exceso, asfixiando al privado, llevándolo a no invertir ante tan adverso clima de negocios.

Por el lado de la integración, puede haber una esperanza. Se plantea un Mercosur diferente al actual, inoperante, basado en identidades ideológicas, transformándolo en una verdadera región de libre comercio, dejando atrás la vetusta unión aduanera de los tiempos de su creación.

De confirmarse el cambio, el crecimiento económico del principal actor de la región podrá significar una dinámica que deberemos aprovechar con inteligencia y espíritu integrador, sin renunciar a nuestros principios básicos.

Habrá que estar atento al proceso brasileño, cambios significativos se estarán dando en poco tiempo con fuertes repercusiones en Uruguay.

Ojalá sean para bien.

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