Fernando Mattos
Fernando Mattos

Más y mejor comercio

Cerradas las exportaciones de 2018, se confirma la incidencia del sector agroindustrial con más del 75% del monto total de venta de bienes. La pasta de celulosa lideró la tabla con escaso margen sobre la carne bovina.

No obstante, el rubro pecuario sigue siendo el mayor responsable de las ventas cuando sumamos los distintos renglones como carnes, subproductos, cueros, lanas, lácteos, ganado en pie, alcanzando el 40% de las divisas. Consolidamos nuestra vocación como país agroexportador, conscientes que todo progreso productivo deberá destinarse al exterior por la pequeña dimensión de nuestro mercado doméstico.

Esa necesidad nos obliga a respetar estrictamente las reglas del comercio internacional y estar actualizados en todas las normativas que imponen los mercados, muchas veces en forma de "barreras técnicas", trabas no arancelarias que crecen en su aplicación.

El comercio agrícola mundial es el más protegido, siendo el que menos progreso ha verificado en cuanto a liberalización. Europa no solo presenta estándares superlativos de protección, como aún tiene presencia distorsionante en los mercados con producción subsidiada, si bien reduce esta práctica que tanto daño causó por décadas a los países exportadores agrícolas.

Además, vienen creciendo nuevas modalidades que dificultan el comercio a las que debemos estar cada vez más atentos, temas como sustentabilidad, cuidado de los recursos naturales, calentamiento global, bienestar animal e inocuidad de los alimentos, aspectos priorizados por los consumidores que están cada vez más sensibles a esta temática, sumamente informados o desinformados por las redes sociales. En este sentido, llama la atención la noticia de la firma de una carta de cooperación con Alemania, en oportunidad de la visita del ministro Enzo Benech a su par, Julia Klockner, preocupada por Uruguay sobre la producción sustentable, la gestión de nuestros recursos y la protección animal.

Hubiera sido una gran oportunidad para recordarle a la ministra la nula reducción del proteccionismo europeo, causa principal del paralizado TLC Unión Europea-Mercosur, con más de dos décadas de infructuosas negociaciones. En nuestro principal rubro exportable, la carne vacuna, tenemos condiciones de acceso negociadas hace más de 30 años con pleno cumplimiento y pagando 20% de arancel en un contingente limitado e inamovible de 6.300 toneladas de cuota Hilton. La otra vía de acceso, la cuota 481, surge indirectamente, aplicándose el principio de nación más favorecida, en un panel que le gana Estados Unidos a Europa, en la OMC. La carne ovina con hueso no ingresa a Europa debido a una infundada restricción sanitaria, a pesar de que esta especie hace décadas no se vacuna aquí para la aftosa, y que accedemos a un exigente mercado como Estados Unidos.

Debemos ser más efectivos mejorando nuestra inserción internacional, estando en el debe los últimos gobiernos que priorizaron abrir cantidad, cuando necesitamos "calidad" de mercados, con condiciones de acceso que reduzcan los aranceles, actualmente en más de 200 millones de dólares anuales.

A las propuestas de cooperación o a los preocupados por nuestro sistema productivo, hay que contemplarlos pero también exigirles mayor libertad comercial, principalmente tratándose de Europa.

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