Fernando Mattos
Fernando Mattos

Condiciones para todos

Ha confirmado UPM la inversión en Uruguay de su segunda planta de pasta de celulosa, luego de un prolongado proceso de negociación.

Es la mayor inversión privada que recibe el país y la principal de esta multinacional. El proyecto de UPM, en la planta propiamente dicha y en la terminal portuaria en Montevideo, representará un monto invertido de 3.050 millones de dólares.

Se ha cuestionado este proceso de negociación en relación al anterior cuyo resultado fue la planta de Fray Bentos. Condición sine qua non es el otorgamiento de una terminal propia en el puerto de Montevideo, un moderno ferrocarril y rutas de acceso a la planta, con inversión por cuenta del Estado. Agreguemos el contrato de venta de energía excedente, la zona franca y el compromiso de asegurar un caudal mínimo en el río Negro, entre otras.

Parecen condiciones demasiado favorables y se reclama por qué tantas ventajas a esta compañía y no a otros sectores u empresas. También en Finlandia se le inquiere a UPM los motivos de no invertir localmente. La respuesta no puede ser otra que “es más conveniente hacerlo en Uruguay” y eso implica el otorgamiento de concesiones para que un proyecto de esta magnitud se radique aquí. UPM reveló todo lo necesario para viabilizar la inversión, estableciéndose un marco especial que despertó la contrariedad de mucha gente. Se le proporciona infraestructura, bajos impuestos y tarifas, menor exposición a conflictos, un económico transporte punto a punto, condiciones a las que los uruguayos no acceden. No obstante, hay que mirar más lejos y respaldar esta inversión que tiene la gran virtud de instalarse en el medio del territorio. Como nunca, habrá oportunidades de desarrollo en una región muy deprimida del interior, posibilitando el crecimiento empresarial y el empleo.

El gobierno ha tenido un rol importante en la negociación, si bien ha manejado el proceso con excesiva reserva, sin la participación de los sectores políticos representativos, determinando la generación de demasiadas suspicacias. El aval social es importante y, para que ocurra, se debe proporcionar mayor información, corrigiendo los efectos colaterales que el proyecto acarree. Todos recuerdan que el Frente Amplio era contrario a este tipo de plantas por “destruir” el medio ambiente. Recordemos el discurso de Vázquez en Minas de Corrales, o no votar el acuerdo marco de protección de inversiones con Finlandia en tiempos de Batlle. Por eso no son aceptables las manifestaciones de Murro criticando a “contras” y empresarios que ponen palos en la rueda, mientras su propio partido cumplía ese rol siendo oposición.

Que el tren central sea de uso general y abarate costos logísticos debe ser un compromiso de la próxima administración. Habrá que buscar el equilibrio, generando similares condiciones de inversión para cualquier emprendedor, eliminando las actuales asimetrías.

Solamente así no se verá al proyecto de UPM como injustamente favorecido, o un enclave que no contribuye al desarrollo equitativo del país. No están mal los planteos de UPM durante la negociación. Lo que hay que cambiar son las actuales condiciones para invertir en Uruguay.

Solamente el crecimiento armónico creará progreso.

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