Fernando Mattos
Fernando Mattos

Trabajo, capacidad

El presidente electo, Luis Lacalle Pou presentó el pleno del gabinete dando inicio a la fase más importante de la transición de gobierno.

En una demostración de fina articulación política, representantes de los partidos de la coalición integrarán los máximos cargos de responsabilidad, a excepción del partido de la Gente que seguramente participará en otros niveles de gobierno. El gabinete tiene una fuerte presencia política con diversas cabezas de lista, lo que confiere un sólido compromiso y estabilidad a la coalición, tanto en el ejecutivo como también consolidando un imprescindible respaldo parlamentario. Asimismo, presenta un marcado sesgo técnico con destacados especialistas en cada área.

Otra característica es la importante presencia de gente del interior, con cuatro exintendentes y varios diputados de tierra adentro en la primera línea de gobierno. Y este no es un tema menor, pues el principal respaldo electoral que hizo posible el cambio de gobierno proviene del interior del país, neutralizando la importante votación del oficialismo en Montevideo y Canelones.

Los temas vinculados a la seguridad pública han sido el gran fracaso del actual gobierno y buena parte de la explicación del revés del Frente Amplio. Sobre todo por no reconocer el problema que ha afectado mayormente a las condiciones de vida de los uruguayos. Otro factor determinante fue la disminución de la actividad económica, fruto del estancamiento, la pérdida de competitividad, las caídas de la inversión y el empleo.

El natural desgaste en el ejercicio del poder, sumado a la soberbia por no escuchar los legítimos reclamos de la gente, fueron determinantes para que se procesara la actual y saludable alternancia en la conducción del país. El gobierno electo deberá atender estos dos factores esenciales, sin perjuicio de otros cambios necesarios, especialmente en el área de la educación, la salud y la infraestructura, planificando la reducción de la brecha existente entre interior y capital. Estos aspectos representan una de las mayores injusticias y desequilibrios entre habitantes del país, o inclusive una falta de cumplimiento de preceptos constitucionales que profesan igualdad de oportunidades y una efectiva descentralización.

La designación de un sólido equipo económico que anuncia la búsqueda del equilibrio fiscal, la mayor eficiencia del gasto, la profesionalización de la gestión de las empresas públicas, la negativa a incrementar impuestos y reactivar al sector productivo, determinan una enorme expectativa favorable en emprendedores e inversionistas.

A partir del presidente Lacalle Pou, pasando por los ministros Arbeleche, Alfie, Talvi y Uriarte, se genera una real esperanza de reactivación económica, tomando como base al gran motor productivo del país que es la cadena agroindustrial. Se combinan un fuerte liderazgo político, capacidad técnica, conocimiento sectorial y el manejo de la economía en situaciones complejas. Partimos de los compromisos de campaña de cada colectividad, redoblando la apuesta en el “Compromiso por el País”, base esencial del acuerdo de coalición.

Se puede soñar con un mejor Uruguay para lo que habrá que articular acciones de gobierno que comprendan las cuatro condiciones esenciales del título, a lo que debemos augurar que la suerte nos acompañe.

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