Fernando Filgueira
Fernando Filgueira

Un futuro posible (I)

Desde la apertura democrática a la fecha nuestro país ha venido desarrollando esfuerzos importantes para mejorar los resultados educativos con foco en los educadores y estudiantes.

Eduy21 los ha reconocido y evidenciado en el “Libro Abierto: Propuestas para apoyar el acuerdo educativo” (www.eduy21.org) como logros de la democracia comunes a varias administraciones de gobierno. Pero asimismo señalamos que los mismos no son suficientes para revertir, entre otros aspectos fundamentales, las bajas tasas de finalización y retención de la educación media o los magros niveles de aprendizajes registrados tanto en primaria como media.

Eduy21 como iniciativa ciudadana procura aportar al debate público en la búsqueda de posibles soluciones a estas problemáticas. Lo hace mediante un encuentro entre personas de todas las filas partidarias del país, docentes de aula, directores, inspectores y educadores sociales, así como investigadores y académicos en el ámbito educativo. El libro abierto que se presentara en mayo del 2018 en el Salón de los Pasos Perdidos marcó un hito como expresión republicana de la voluntad del país por el cambio educativo.

Nuestro compromiso fue que a dicho libro abierto seguirían un conjunto de herramientas concretas para presentar ante la ciudadanía, el sistema político y los educadores. Se constituyeron siete grupos de trabajo que entre marzo y abril del 2019 estarán finalizando la producción de un conjunto de herramientas para el cambio. Si bien será entre marzo y junio que se realizarán las presentaciones de estas herramientas, cabe avanzar sobre los lineamientos claves de las mismas que ya se han plasmado en documentos preliminares a partir del trabajo de cada grupo.

Un primer grupo de herramientas son instrumentales al objetivo final: una nueva ley de educación, un nuevo modelo de gestión del Codicen y consejos desconcentrados, así como un presupuesto con montos y asignaciones definidas. Existe una narrativa en la que generalmente se descartan estas tres transformaciones o bien se las indica como innecesarias. Se señala que no es el cambio en las reglas de gobierno lo que cambia la educación, sino las prácticas en los centros y el aula. Se insiste en que el gasto y su incremento no garantiza mejoras educativas. Se argumenta que la gestión técnica de los niveles centrales es irrelevante para la calidad de lo que se ofrece al estudiante. También se plantea una y otra vez que “perder tiempo” en estos debates no nos permite afrontar los verdaderos cambios necesarios. Permítanos responder de una forma genérica: acordamos que ni la gobernanza, ni la gestión eficiente ni los recursos incrementales y aún, adecuadamente asignados, son condiciones suficientes para garantizar un salto cualitativo en inclusión y calidad educativa. Sin embargo, sí son condición necesaria: sin estas piezas las otras transformaciones no son viables ni sostenibles.

El segundo grupo de herramientas son sustantivas, refieren al cerno de la educación: una propuesta curricular y pedagógica de 3 a 18 años, un sistema nacional de evaluación, un sistema universitario de formación docente, un nuevo estatuto docente y un nuevo estatuto de centro definiendo sus niveles de autonomía. Y claro está: son estas propuestas las que deben alimentar y dar insumos para las herramientas instrumentales. Los modelos de gobierno y de gestión, así como la asignación presupuestaria deben estar al servicio de la gran transformación en el qué, cómo y para qué enseñamos y aprendemos.

En esta primera entrega, nos centraremos en cinco aspectos fundamentales que se incluirán en el proyecto de ley de educación. En primer lugar, el Codicen tendrá a su cargo la elaboración de un marco curricular común para todo el ciclo de educación obligatoria que combina metas en competencias y contenidos. El mismo una vez aprobado será validado por el Ministerio de Educación y se constituye en el eje ordenador de las ofertas educativas en el país. Los consejos desconcentrados operacionalizan dicho marco en cargas horarias específicas, áreas temáticas y/o asignaturas. El Codicen aprueba dicha adecuación. Los centros educativos con márgenes de autonomía importantes podrán combinar elementos de la propuesta operativa de los consejos desconcentrados. Ello quiere decir que no todos los centros tendrán exactamente la misma grilla de asignaturas/contenidos y distribución de tiempo. Si bien existe un tronco común básico que todos deben respetar, luego existen amplios márgenes para localizar la propuesta curricular, pedagógica y docente.

En segundo lugar, la nueva ley de educación define solamente dos subsistemas en ANEP suprimiendo la actual división entre primaria, secundaria, técnica y formación docente. Los dos subsistemas que integrarán la ANEP son el de educación básica que incluye el tramo de edades de 3 a 14 años y el de educación media superior que abarca las edades de 15 a 17 años.

En tercer lugar, el sistema de formación docente deja de estar en la órbita de ANEP y su rectoría será de rango universitario con autoridades nombradas por el Ministerio de Educación y con representación del cuerpo docente y estudiantil. No se propone crear una universidad de la educación sino un sistema universitario de formación docente. El mismo integra actores públicos ya existentes de ANEP, así como la oferta universitaria pública y privada.

En cuarto lugar, la nueva ley de educación integra al Codicen con 5 miembros. Presidencia, y los directores de educación básica y media superior. Se les suman dos representantes del orden docente. Los consejos desconcentrados admiten dos alternativas, se mantienen tripartitos como hasta la fecha, o pasan a ser unipersonales, a cargo de los dos directores mencionados.

En quinto lugar, la integración del Ineed se modifica y su consejo directivo y presidencia surgen de nombres propuestos por el Ministerio de Educación que requieren venia de 2/3 del senado o la asamblea general.

En el año 2019 estaremos en campaña política: anhelamos que la misma permita discutir este tipo de propuestas y si es posible acordar interpartidariamente, al menos algunas de ellas, permitiendo que el nuevo gobierno mediante una ley de educación y una ley presupuestal con el mayor consenso posible, otorgue las herramientas que permitan, más temprano que tarde, iniciar transformaciones programáticas fundamentales.

Existe un futuro posible en donde niñas, niños, adolescentes y jóvenes del Uruguay, así como todos sus educadores asistan a los centros educativos a disfrutar y trabajar para que el milagro del aprendizaje y la forja de ciudadanas y ciudadanos críticos, solidarios, creativos y emprendedores sea asunto de todos los días. Desde Eduy21 le decimos sí a un futuro posible.

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