Felipe Paullier
Felipe Paullier

Emergencia y solidaridad

Llevamos poco más de 2 semanas desde que en Uruguay se registró el primer caso de coronavirus.

Nadie está preparado para una pandemia, sencillamente nadie. A la situación general que enfrentan todos los estados en esta época de crisis, se suma una situación especial; un gobierno en transición.

Guiándonos por la historia política reciente, se podría haber pensado que la estrategia a utilizar por el nuevo gobierno sería la referencia fácil a una herencia maldita y a la búsqueda de culpables por falta de previsiones. Nada más alejado de lo que está pasando.

Un día sí y otro también, el presidente Lacalle Pou junto a sus ministros y colaboradores más cercanos ha puesto la cara para enfrentar esta situación.

El surgimiento del coronavirus puso en evidencia un montón de vulnerabilidades latentes, en particular la gran cantidad de trabajadores informales y sectores de la economía con dificultades. Esto que durante la campaña electoral el Frente Amplio quiso ocultar, hoy rompe los ojos con el surgimiento de ollas populares y demandas genuinas de sectores vulnerables de nuestro país. En solo 2 semanas de enlentecimiento de la economía, el país maravilloso de las gráficas de Astori y Bergara, se sustituye por un país real con necesidades que tienen rostro, nombre y apellido.

Por eso, el foco del gobierno para afrontar la emergencia sanitaria está en los más vulnerables.

En lo sanitario, fortaleciendo a ASSE y dotándolo de la infraestructura y recursos necesarios para afrontar un escenario en el que seguramente se multiplique la demanda.

En lo social, fortaleciendo el soporte de las familias con más necesidades. Para ello, el gobierno anunció en estos días asignaciones presupuestarias extraordinarias para canastas alimentarias, refuerzo económico a la tarjeta Uruguay social, flexibilizaciones del sistema de previsión social y fortalecimiento del régimen de asignaciones familiares.

Claramente, todo este esfuerzo debe ser financiado de alguna forma y lamentablemente, la situación fiscal determina la necesidad de ampliar los recursos de algún lado. ¿Cuál es el camino elegido por este gobierno? El de la solidaridad y el ejemplo.

Solidaridad que se pide en primer lugar a los funcionarios públicos con salarios más altos, estableciendo recortes a partir de 5% para los salarios mayores a $80.000 para el financiamiento del Fondo Coronavirus; y solidaridad también a los funcionarios políticos (presidente, ministros, legisladores y directores) cuyos sueldos se verán todos recortados en un 20% en el marco de esta medida. A esto, se sumarán fondos del Poder Legislativo, que luego de la iniciativa del presidente de la Cámara de Diputados Martín Lema, logró el consenso para eliminar las partidas de prensa de legisladores.

Este fondo, tal cual fue anunciado por el gobierno, no será de ahorro sino de inversión social.

Los próximos días serán complejos y nos necesitan más que nunca enmarcados en una estrategia colectiva de respaldo a los más vulnerables.

Haciendo alguna analogía con una frase conocida: solidaridad arriba, respaldo al pueblo. La única forma de ganarle a esta pandemia es juntos, estemos a la altura.

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