Fanny Trylesinski
Fanny Trylesinski

Las cosas por su nombre

La palabra "ajuste" tiene connotaciones muy negativas en estos países rioplatenses.

Como para tantos otros conceptos, la liviandad de los análisis que se leen y se escuchan ha logrado que este término sea erradicado del lenguaje de aquellos que pretenden ganar una elección.

¿De qué se trata y por qué es mala palabra? Cuando en una economía se gasta más de lo que se produce es necesario recurrir a algún agente que financie ese exceso. En nuestros tiempos, los países recurren al endeudamiento. El problema es que tarde o temprano, el mismo se agota o se encarece de manera que resulta difícil pagarlo. Eso hace que la situación sea insostenible y que los países deban "ajustar" su gasto a sus ingresos.

Lo mismo haría cualquier persona o familia en esa situación.

¿No es muy difícil de entender, no es cierto? ¿En qué consiste un ajuste cuando se trata de las cuentas públicas? Hay dos formas: aumentar los ingresos o disminuir los gastos, o una combinación de ambas. Los organismos internacionales tan proclives ellos a inventar nombres originales para describir fenómenos viejos, llaman a esto "consolidación fiscal". Nuestro gobierno adoptó este término y al ajuste que han venido procesando en cómodas cuotas desde que asumió por segunda vez la dupla Vázquez-Astori le han llamado de esa forma.

La realidad indica que esos ajustes no han logrado disminuir un ápice el déficit fiscal que se mantiene en cifras muy elevadas desde el inicio de esta administración. Muchos analistas advirtieron que de continuar esta situación correría peligro el grado inversor. El gobierno se molestó con esas opiniones, pero la terca realidad es que aquellas luces amarillas que se anunciaron en la campaña electoral anterior, finalmente se prendieron. Una de las calificadoras empeoró la perspectiva de la deuda uruguaya y eso no es una buena señal.

Uno de los precandidatos del Frente Amplio aceptó que hay un problema y habla de realizar una "adecuación fiscal", otro ejemplo de pirueta lingüística. Los precandidatos de la oposición hablan de bajar el gasto público pero dicen que no es necesario un ajuste fiscal (?)

Hacemos votos para que la próxima campaña electoral haga gala de mayor precisión conceptual y mayor franqueza sobre el tema. De todas maneras lo realmente importante es que haya acuerdos políticos para llevar adelante un ajuste fiscal que se impone por necesidad y que a nadie le resulta simpático realizar porque alguien lo paga. Existen los ajustes que resultan de decisiones de gobierno y los que se imponen por la inacción gubernamental, que son los peores.

Por más datos ver la triste experiencia de nuestros vecinos del Plata, en donde la inacción gubernamental terminó con un ajuste draconiano y con un nivel de inflación que está pulverizando los ingresos de la población.

Gane quien gane la elección, deberá tejer mayorías suficientes para enderezar el rumbo fiscal y deberá hacerlo con bastante premura mientras se procesa una reforma de seguridad social que en el mediano plazo alivie la carga sobre las arcas del Estado.

De esta administración ya no se puede esperar nada relevante, pero en la próxima no se puede seguir pateando la pelota para adelante si no queremos terminar padeciendo un sacudón en el que siempre pierden los que menos recursos tienen.

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