Fanny Trylesinski
Fanny Trylesinski

Más allá de los titulares

Hace algunas semanas se conoció la evolución del PIB correspondiente al año 2013. La misma mostró un crecimiento de la economía uruguaya de 4.4% y marca la continuación de un ciclo que se inició en el 2003.

Hace algunas semanas se conoció la evolución del PIB correspondiente al año 2013. La misma mostró un crecimiento de la economía uruguaya de 4.4% y marca la continuación de un ciclo que se inició en el 2003.

Este crecimiento del pasado año estuvo por encima del de América del Sur (3.2%) pero por debajo del de algunos países de la región como Perú (5%), Bolivia (6.8%), Paraguay (13%), y fue similar al de Chile (4.2%), Colombia (4.3%), Ecuador (4.2%). Ha sido Brasil con su magro 2.3% y su tamaño relativo el que ha arrastrado la cifra global de América del Sur hacia abajo.

No bien se conocieron los números, unas eufóricas autoridades nos regalaron sus jugosos comentarios. En primer lugar en relación a los guarismos y comparándolos con los de otras partes del mundo. Es bastante claro, sin embargo, que la comparación relevante no debe ser con los países europeos o Estados Unidos que son economías maduras y aún en fase de expansión tienen tasas bajas de crecimiento, sino con otros países emergentes y en particular con la región sudamericana. En este sentido, no salimos mal parados, pero tampoco descollamos.
En relación a las características del crecimiento se lo calificó de “equilibrado”, rasgo que se asume como positivo. Por ello resulta oportuno profundizar en su significado.

Desde el punto de vista de la generación o de la oferta, el PIB resulta de la suma de los Valores Agregados que generan los distintos sectores de la economía. En ese sentido, se podrá calificar a esa suma como equilibrada si los sectores que lo componen crecen a un ritmo similar.
Tomando como base el año 2005, el PIB global creció alrededor de 50%. Este crecimiento global sin embargo, es el resultado de comportamientos bastante disímiles de los distintos sectores de la economía. Los primarios y la industria manufacturera por ejemplo, variaron 30%, en tanto que el comercio y reparaciones crecieron un 75% y las telecomunicaciones un 429%!!!!

Por otra parte nuestro verborrágico Presidente no perdió la oportunidad de criticar a los analistas que pronosticaban una desaceleración de la economía. Según él los hechos la desmintieron. Sin embargo otra vez se equivoca ( y van….). Si se aísla el efecto de las lluvias, sobre la generación de electricidad, que fue negativo en 2012 y positivo en 2013, la tasa de crecimiento de la economía se desacelera desde 4,1% en 2012 a 3,6% en el año pasado. Y mal que le pese al Presidente, su ministro de Economía nos advierte que la desaceleración seguirá en 2014.
Esta no será tan pronunciada porque se contará seguramente con el impacto que provocará la entrada en funcionamiento de la planta de Celulosa de Montes del Plata que adicionará alrededor de un punto de PBI en su primer año de operaciones.

La perspectiva no es mala, el viento de cola sigue, aunque sopla menos fuerte y hay nubarrones en el horizonte (economía china, normalización monetaria en los Estados Unidos). Todo indica que el mejor momento quedó atrás, por lo tanto es tiempo de abandonar la autocomplacencia y corregir el rumbo. Y hay unas cuantas cosas para corregir. Ya es tarde para lamentarse de todo lo que no se hizo en esta década excepcional.

Hoy se trata de atacar los desequilibrios que se generaron para evitar retroceder cuando, verdaderamente, el viento de cola cese.

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