Diego Fischer
Diego Fischer

Trabajadores y parodistas

En tiempos de crisis quedan en evidencia las virtudes y las mezquindades de las personas. Están los que lo dan todo por el prójimo, los indiferentes y los que aprovechan las circunstancias y pretenden sacar partido personal y/o político.

También están los que desafiando la marea y el viento en contra arriesgan e invierten y los que en todo este tiempo que lleva el COVID 19 en nuestro país, no bajaron los brazos nunca. Entre ellos, se encuentran los tamberos y los productores para quienes rendirse hubiera significado la muerte de sus emprendimientos.

Decenas de miles de compatriotas hoy están en seguro de paro y sufren la angustia que genera la incertidumbre sobre qué acontecerá con su trabajo cuando el país todo retorne a la nueva normalidad. El trabajo es la principal preocupación de los uruguayos, ha superado a la inseguridad que, en los últimos años, lideró todas las encuestas. Quizás también porque es notorio el cambio de actitud de la Policía, su presencia en las calles y la actuación de un ministro del Interior que ejerce la autoridad.

En la tarde de ayer se inauguró el primer parking robotizado de América del Sur. Está ubicado en 25 de mayo y Colón. MAPI se lo bautizó por su proximidad al Museo de Arte Precolombino e Indígena. Se trata de un emprendimiento de la familia Álvarez, accionistas de Gales Servicios Financieros. El proyecto comenzó a gestarse en 2018 y antes de ser autorizado pasó por todas las oficinas imaginables del Estado. Desde la Intendencia de Montevideo a la Comisión Nacional de Patrimonio. Lo cierto es que el estacionamiento robotizado y una sucursal de Gales express son -desde ayer- una realidad en Ciudad Vieja.

Las obras y las maquinarias insumieron una inversión de algo más de un millón de dólares y darán mano de obra de calidad a una decena de personas. Sus impulsores pensaron y trabajaron en el emprendimiento en un escenario muy diferente al de hoy. “Un proyecto sin pandemia”, es lo que hubiéramos deseado, dijo a El País Waldemar Álvarez, director de la empresa y agregó “no quisimos seguir esperando” y por eso lo inauguramos. El estacionamiento tiene una capacidad para ciento diez vehículos y la tecnología que incorporó es única en el Uruguay.

También está Santiago, un ingeniero agrónomo de 31 años. Casado hace dos años. Junto a su mujer esperan para los primeros días de julio el nacimiento de su primer hijo. Santiago trabaja en un tambo en Sarandí Grande, su esposa está en seguro de paro parcial y desde el campo -tecnología mediante- cumple con su tarea. Las jornadas del joven agrónomo no conocen de horarios y mucho menos del régimen de ocho horas. Su día comienza a las cuatro de la mañana y termina cuando el sol se oculta. No sabe de feriados y son muchos los domingos en los que también trabaja. Es consciente que de su esfuerzo no solo depende el sustento de su familia, sino también el del personal que trabaja con él.

El martes escuché al secretario general del Pit-Cnt, Marcelo Abdala. Convocan a un paro y a una “gran” movilización. Según, el dirigente sindical “es en defensa de la salud pública, por trabajo, en defensa del salario y los ingresos de los trabajadores, y contra la Ley de Urgente Consideración”. ¿Qué Uruguay queremos: el de Santiago y Waldemar o el de los Abdala?

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