Diego Fischer
Diego Fischer

El síndrome Sendic

Una vez más el tema de los falsos títulos volvió a ocupar la atención de los medios y fue la comidilla de las redes sociales. Una vez más el Frente Amplio dio la nota.

El lunes pasado, nos enteramos que Graciela Villar, la compañera de fórmula del ingeniero Daniel Martínez, no es psicóloga social, sino que su formación académica es en socioanálisis. La información publicada por El Observador reveló que la candidata a la vice del FA, se presentaba en la página de la Junta Departamental y en su perfil de Twitter como psicóloga social.

“No tengo título universitario era imposible que lo tuviera sin haber terminado cuarto año de liceo", tuvo que salir a aclarar Villar. Analizando la parte positiva, las expresiones de la exedila evitaron que la vicepresidenta Lucía Topolansky viera un título que nunca existió.

Qué problema tienen algunos legisladores y funcionarios del Frente Amplio con atribuirse títulos profesionales que nunca lograron. Podríamos decir que es el síndrome Sendic. En los últimos años, gracias a la prensa, supimos que tuvimos un vicepresidente de la República que no era el licenciado en genética humana que siempre dijo ser. Luego, nos enteramos que su secuaz el diputado Leonardo De León no es ingeniero agrónomo como sostuvo y que la legisladora Susana Pereyra, tampoco es maestra. Sabemos, además, que Laura Anzalone no revalidó su título de psicóloga, que Leonardo Anzalone no es sociólogo, que Leticia Ferrari no es abogada, que Lourdes Galván no es licenciada en Economía y que Gustavo Belarra tampoco es sociólogo. Todos ellos ocuparon importantes cargos en ministerios.

“No confronto títulos. Pongo a disposición mi capacidad, mis principios y mi vida. En eso se va la vida del Frente Amplio", afirmó Villar el miércoles en un acto de su fuerza política. Es obvio que no puede confrontar un título que no posee. Pero ese no es el punto. El tema es por qué mintió. Por qué durante mucho tiempo, figuró como psicóloga social y fue presentada como tal en la página Web de la Junta de Montevideo y en su cuenta de Twitter. Casi simultáneamente, se supo que un grupo de profesionales universitarios reales denunció a Villar ante la justicia por usurpación de título.

El tema es más complejo de lo que parece. Demuestra, una vez más, la falta de escrúpulos de algunos dirigentes del oficialismo. Sí es coherente con la prédica contra la academia y los universitarios en su conjunto, que llevó adelante el expresidente José Mujica. Lo paradójico es que mientras una figura del peso de Mujica ha fustigado siempre a los que con esfuerzo, sacrificio y ansias de superación han estudiado durante años, dirigentes de su fuerza política no han tenido ningún escrúpulo en autoadjudicarse títulos de Facultades por las que no pasaron ni por la puerta.

Pero lo peor, es el mensaje que se le da a las generaciones más jóvenes. Y entre ellos a los que menos instrucción tienen. Sería bueno saber, qué opinarán al respecto el presidente Tabaré Vázquez quien, es sabido, obtuvo su título de médico con grandes sacrificios. O el ministro Danilo Astori, un contador que con apenas treinta años cumplidos, y por su reconocida capacidad y formación, fue docente y Decano de la Facultad de Economía. La opinión de Martínez, ya se sabe. Fue él quien eligió a Villar.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)