Diego Fischer
Diego Fischer

Remoción, protesta y captura

Tres hechos dominaron el panorama informativo esta semana. El caso Cardoso, las protestas que rodearon al acto del 25 de agosto en Florida, y la recaptura del narcotraficante Hugo Pereira Medina.

La remoción vestida de renuncia del ministro de Turismo Germán Cardoso fue la concreción de un hecho esperable y esperado por sus correligionarios y por muchos integrantes de la coalición de gobierno. Un secretario de Estado que en tan poco tiempo se ha visto involucrado en hechos de dudosa legalidad y ética, no le hacía bien a un gobierno que asumió enarbolando la bandera de la transparencia y de la moral administrativa. Sorprendió la forma en que la noticia se comunicó: por el expresidente Julio María Sanguinetti desde su propia casa y junto al renunciante. Y si bien parece claro que el presidente Luis Lacalle Pou quiso demostrar que la crisis en el Ministerio de Turismo era un problema entre colorados, no dejó de llamar la atención su actitud.

Ahora es el turno del Parlamento donde en tiempo récord se votaron dos comisiones preinvestigadoras, una propuesta por el diputado opositor Eduardo Antonini, la otra solicitada por el propio Cardoso quien volvió a su banca en la Cámara baja. Todo indica que habrá tela para cortar. Al Frente Amplio le dejaron la mesa servida y no va desaprovechar el banquete.

“¿Yo no me puedo mover?”, le inquirió al presidente Lacalle Pou una mujer que integraba un grupo de manifestantes que protestaba contra las vacunas del Covid-19 en el acto del 25 de agosto.

“Tanto te podés mover que estás hablando con el presidente sin tapabocas”, la respuesta dejó muda a la mujer. A pocos metros el presidente de COFE, Martín Pereira encabezaba una protesta de afiliados al sindicato de funcionarios públicos.

"Sabés que soy pierna hasta para llorar…. Pero hay cosas que no se dicen", le dijo Lacalle Pou a Pereira, mientras de fondo sus compañeros de gremio gritaban consignas contra el gobierno.

Estos fueron algunos de los episodios que se registraron en el acto celebratorio de un nuevo aniversario de la Declaratoria de la Independencia. También muchos de los participantes pudieron sacarse fotos con el jefe de Estado y su señora Lorena Ponce de León.

La reflexión que me generan estos episodios es que los gritos y los insultos de unos pocos, no nos hagan perder de vista lo fundamental, el Uruguay tiene hoy un presidente de la República que camina entre la gente, que escucha a todos los que se le acercan a hablar, aún a los que no tienen claro qué es y qué significa la investidura presidencial. Sin legiones de guardaespaldas y de custodias que lo rodeen, como tenían sus dos antecesores.

Estos gestos republicanos no son de ahora, sino que fueron siempre una de las características más notables de la democracia uruguaya. Cayeron en desuso durante la dictadura y en las administraciones frenteamplistas.

La semana se cerró con la recaptura del narcotraficante Hugo Pereira. El hombre, con quince antecedentes penales, se había fugado del ex Comcar al mejor estilo de Rocco Morabito. El jueves, la policía lo capturó en un bar de 18 de Julio y Gaboto. Ahora cabe aguardar los resultados de la investigación ordenada por el ministro del Interior Luis Alberto Heber. Tal vez, esta vez sí sepamos quiénes facilitaron la fuga de Pereira.

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