Diego Fischer
Diego Fischer

Un rector bien plantado

La palabra universidad proviene del latín universitas y significa el conjunto de todas las cosas y también podríamos agregar: el conjunto de todas las ideas, por más contrapuestas que estas sean.

En las universidades se estudia, se investiga, se crea pensamiento y conocimiento. Se piensa y se hace pensar y por ende se deben aceptar y tolerar todas las ideas.

Esto se vio reflejado esta semana que finaliza, cuando el rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arim entregó el Doctorado Honoris Causa al Premio Nobel de Literatura, el genial escritor peruano Mario Vargas Llosa.

Un reconocimiento merece Arim. El doctorado demoró una década en llegar a su destinatario. Y el hecho que haya sido el propio Arim que lo entregara en manos propias habla muy bien de él y reivindica también a la Universidad estatal.

En 2012, Arim, entonces Decano de la Facultad de Ciencias Económicas, había propuesto que se le diera la distinción al autor de La tía Julia y el escribidor y de, al menos, cuarenta celebradas novelas más.

El escritor ya había recibido el Nobel de Literatura y su obra hacía décadas que era reconocida y celebrada en todas partes del mundo.

La propuesta de Arim fue censurada y nunca se supo a ciencia cierta por quién o quiénes del colegiado que gobierna la alta casa de estudios.

Hubo voces que denostaron a Vargas Llosa y lo acusaron de defender principios e ideologías contrarias a los de la Universidad.

En 2012, la Universidad de la República quedó muy mal parada ante la comunidad académica nacional e internacional, que seguramente olvidó muy pronto el bochornoso episodio.

El rector Arim defendió entonces su propuesta y argumentó que el notable escritor peruano era merecedor del Doctorado por su rica obra literaria.

El miércoles pasado, ante el presidente de la República, Luis Lacalle Pou y sin anuncios públicos previos (seguramente para evitar otra polémica tan absurda como intolerante), el rector entregó el postergado galardón.

El acto se celebró en el Hotel Carrasco y fue posterior a la conferencia que el novelista dictó invitado por el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED).

En la ceremonia, Arim sostuvo que era un “enorme placer” entregarle la distinción por los aportes hechos “a la literatura, al conocimiento y al pensamiento latinoamericano”. Y añadió que se trataba también de “un gusto personal e institucional”, ya que Conversación en la catedral es una de las novelas que el rector más disfrutó.

Por su parte, Mario Vargas Llosa no escatimó halagos en su disertación del miércoles. “Realmente es maravilloso llegar a Uruguay y encontrarse con una democracia que funciona. Un país que es sosegado dentro del contexto latinoamericano”, afirmó el escritor.

“Un país que es tranquilo, un país donde las leyes funcionan, donde los gobiernos trabajan por la mayoría”, expresó y agregó: “Ese es el ejemplo que hay que seguir en América Latina. Ojalá hubiera muchos uruguayos, ojalá hubiera muchos ejemplos como el del Uruguay. Hay muy pocos, desgraciadamente. Uruguay es un caso sin ninguna duda ejemplar.”

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