Diego Fischer
Diego Fischer

La Nona y Adeom

Es contra la Intendencia de Montevideo y no contra la gente”, sostuvo la secretaria general de Adeom, Valeria Ripoll. Sucedió el jueves pasado al anunciar que su gremio se declaraba en conflicto. Una vez más la patota municipal toma de rehenes a los montevideanos.

¿Alguien llevará la estadística de las veces que, en estas tres décadas de gobierno frenteamplistas, Adeom ha decretado paros, huelgas y medidas que afectan directamente los servicios que debería cumplir? A esta altura na-da nos puede sorprender si de Adeom se trata, pero tampoco de la administración del Frente Amplio.

Cada vez que Adeom hace un reclamo, a mí me viene a la mente La Nona, la obra de teatro del argentino Roberto Cossa.

Quizás algunos lectores la recuerden. Una pieza, que se estrenó en la década de 1980 y que protagonizó en la Comedia Nacional Alberto Candeau. Tuvo también una adaptación cinematográfica. Cossa, muestra la vida de una familia trabajadora que lucha por superar los problemas cotidianos.

No obstante, el problema mayor de la prole es la abuela, la Nona, una anciana que come con voracidad y rapacidad. Sus hijos deben ingeniarse para buscar ingresos extras para alimentarla. La voracidad y rapacidad de la Nona terminan por tragarse y matar a toda la familia.

La Nona es hoy el Estado uruguayo y la Intendencia de Montevideo, insaciables ambos a la hora de recaudar. Pero también es Adeom, que no solo devora todo lo que está a su alcance, sino que nunca nada le es suficiente.

¿Cabe preguntarse quién le da de comer a Adeom? Sin duda, los montevideanos a través de los impuestos. No obstante, quien le tiende la mesa es el gobierno municipal y lo viene haciendo desde 1990. Ese banquete para los casi diez mil funcionarios que revisten en las planillas del Palacio Municipal, cuesta el 43 por ciento, de los dos millones de dólares que recauda diariamente (de lunes a domingo) la administración capitalina.

¿Qué brinda a cambio esa multitud de empleados? No es necesario decirlo por enésima vez aquí. Solo alcanza con recorrer la ciudad o concurrir a hacer un trámite al Palacio Municipal o a los Centros Comunales Zonales.

Ahora la patota se vuelve a plantar frente al hoy intendente Christian Di Candia. El argumento, si así puede llamarse, es la voluntad de la Intendencia de seguir adelante con la privatización de una docena de camiones del servicio de limpieza.

Una tímida medida para uno de los dramas de la ciudad. ¿Por qué de una buena vez no se privatiza todo el servicio de limpieza de la ciudad? Se habló de un fideicomiso de gestión privada. Intendente, la basura no es de izquierda ni de derecha, es basura.

En menos de un año habrá elecciones municipales. Las heladeras ya no son candidatas en Montevideo. Fíjese cómo le fue a la ciudad con Ana Olivera.

Así como las próximas elecciones nacionales se disputarán entre la oligarquía y el pueblo, al decir de Graciela Villar, las departamentales se dirimirán entre la Nona-Adeom y los que están hartos del espolio y el maltrato municipal y saben que Montevideo merece y puede estar en mejores manos. Esa será la madre de todas las batallas en la capital.

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