Diego Fischer
Diego Fischer

Montevideo limpio no es chiste

Una vez más el tema de la basura y la limpieza de Montevideo está en el tapete. A esta altura perdí la cuenta de las ocasiones que, en los últimos años, escribí sobre el problema. 

Propongo para situarnos en el tiempo, repasar algunos de los hechos importantes que sucedieron en el mundo desde 1990 hasta hoy.

No se trata de una cronología, solo repasar algunos episodios que ocuparon las primeras planas de los diarios en el mundo entero. Deliberadamente omití episodios locales y de la región.

La matanza de Tiananmen, (1989), La caída del Muro de Berlín (1989), el fin de la tiranía de Augusto Pinochet (1990), la disolución de la Unión Soviética (1991), Bill Gates lanza al mercado Windows 95, (1995), los atentados del 11 de setiembre (2001), la Guerra de Irak (2003), muerte de Juan Pablo II (2005), Barack Obama presidente (2008), la Guerra en Siria (2012), comienzo de la crisis migratoria en el Mediterráneo (2015), asume Nicolás Maduro (2013), muere Fidel Castro (2016), Donald Trump presidente (2017), los Chalecos amarillos ganan las calles de París (2018), se incendia Notre Dame (2019)…

Mientras esto acontecía en el mundo, una semana sí y otra también los montevideanos veíamos primero con sorpresa, luego con indignación, más tarde con tristeza y hasta con indignación, cómo la basura iba ganando a la Muy Fiel y Reconquistadora.

Algunos creyeron en la promesa de Tabaré Vázquez de erradicar los basurales en cien días. Y daban por bueno lo que el exintendente afirmaba: una ciudad limpia no es la que más se barre, sino la que menos se ensucia”. Luego vino Mariano Arana, intendente que le puso sentimiento a su gestión, pero se sabe a Adeom no se lo persuade con palabras bonitas, aunque durante su gestión se haya firmado aquel nefasto convenio salarial con los municipales que terminó costándonos -juicio mediante- a los montevideanos lo inimaginable A la repetición de Arana le siguió Ricardo Ehrlich, y allí la ciudad toda se sumergió en la desidia y el abandono. El servicio de recolección de basura de la ciudad llegó a tener tan solo dos camiones operativos. ¿Se acuerdan? Pero siempre se puede estar peor, y a Ehrlich le sucedió la comunista Ana Olivera, y Montevideo padeció la peor intendencia que se recuerde. Olivera le entregó el mando a Daniel Martínez, que hoy está empeñado en volver al Palacio Municipal. En esta materia, Martínez dejó una frase para la historia. La pronunció pasados los festejos de la Navidad de 2017, cuando la ciudad se inundó de basura como nunca antes había sucedido. “La capacidad de consumo de los uruguayos está creciendo en todos los barrios, nadie puede dudarlo”, afirmó en el comienzo de la temporada turística.

El jueves último la candidata de la coalición multicolor, Laura Raffo, presentó su plan de limpieza. Lo hizo junto al diputado del Peri, César Vega, que sumó de esta manera su respaldo a la fórmula opositora. “Montevideo limpio” se llama la propuesta de la fórmula multicolor. No es el cometido dar detalles aquí de la propuesta, sí señalar que es un encare novedoso que bien vale la pena analizar.

Hace treinta años nos prometieron terminar con los basurales en cien días. Hace tres décadas caía el Muro de Berlín y la tiranía de Pinochet. En 2020, la limpieza de Montevideo sigue siendo un gran problema

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