Diego Fischer
Diego Fischer

Mil trescientos lunes han pasado

Falta poco más de un mes y medio para las elecciones municipales y algunos jerarcas de la Intendencia de Montevideo, han salido a hacer un mea culpa por lo que no hicieron en el último cuarto de siglo o por lo que mal hicieron en el quinquenio que fenece.

Falta poco más de un mes y medio para las elecciones municipales y algunos jerarcas de la Intendencia de Montevideo, han salido a hacer un mea culpa por lo que no hicieron en el último cuarto de siglo o por lo que mal hicieron en el quinquenio que fenece.

“Si ahora yo empezara de cero a realizar el Plan de Movilidad y me preguntaran si para hacer un corredor hubiera elegido esos dos lugares, con el diario del lunes diría que no”, dijo el Director de Movilidad Urbana, Néstor Campal, ante la Junta Departamental, (El País, 19/0315). Se sabe, Campal reemplazó en el cargo a Gerardo Urse, el mentor del corredor Garzón. Uno siente que le están tomando el pelo.

Muchos meses antes de la inauguración del corredor Garzón, el presidente de Cutcsa, Juan Salgado advirtió que el proyecto estaba mal concebido, que traería los inconvenientes que trajo y que Montevideo tenía otros nudos en el tránsito más urgentes a resolver. Nadie puede negar la experiencia y el conocimiento de Salgado; está al frente de la principal empresa de transporte urbano del país. Tampoco se le puede atribuir intenciones políticas.

No es un hombre de derecha, como suelen calificar o descalificar los frenteamplistas a los que piensan distinto a ellos. Es bueno recordar que Salgado es amigo e integra el círculo más próximo al Presidente Tabaré Vázquez.

La farra de Garzón costó US$ 40 millones. Ahora la atención de la comuna está centrada en otra obra que promete ser un nuevo fiasco: el corredor General Flores. Al respecto, Salgado, en julio de 2013, y en declaraciones a El País dijo: “En ese lugar no se debería tocar nada. Hay problemas y nudos de tránsito muy importantes a encarar antes de hacer una inversión millonaria en General Flores y Cuchilla Grande”. No hay caso, allí la Intendencia gastará más de US$ 12 millones.

El tema del tránsito es una de las tantas perlas del collar de desaciertos de la IMM; de esta que preside Ana Olivera y las que la antecedieron. Esta es la síntesis de un cuarto de siglo de gobiernos que maltratan a Montevideo.

Solo deténgase a pensar en lo siguiente: ¿cuántos años tenía usted en 1990 y cuántos tiene ahora? ¿Cuántas cosas pasaron en su vida los últimos 25 años? ¿Cuántas frustraciones y pérdidas vivió? Yo confieso que por entonces tenía 28 años y había nacido mi primera hija. Hace dos años, mi hija logró su título universitario y mi otro hijo, de 22, obtendrá el suyo en un par de meses.

En este cuarto de siglo, los montevideanos hemos visto cómo la ciudad se ha ido degradando. Y lo más grave es que hace tanto tiempo que viene sucediendo, que a muchos montevideanos les parece normal. ¡¡No!! ¿Acaso, es normal vivir en una ciudad que es una basural, y en la que se pagan impuestos más altos que en París, Madrid o Roma? ¿Es normal vivir en una ciudad en que sus habitantes financian el bienestar y los privilegios de los miles de empleados municipales que en su mayoría son ineficientes? ¿Es normal que las autoridades de una capital despilfarren millones de dólares en obras inútiles, mientras viajar en su transporte urbano es una penitencia y manejar se ha convertido en un riesgo de vida? Ahora que se acercan las elecciones, resulta que con el diario del lunes, las autoridades hacen autocríticas.

¿Cuántos lunes hubo en estos últimos 25 años?

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