Diego Fischer
Diego Fischer

Lescano pagó la deuda

"Yo soy de la época de la Zorrilla”, sostuvo la actriz argentina Soledad Silveyra y agregó “ para mí China es el teatro(…) junto a ella aprendí lo que es el respeto por el prójimo en un escenario”.

Esa fue la tónica del homenaje a China Zorrilla que la Embajada de Uruguay en Argentina, organizó el pasado miércoles en el remozado Teatro Cervantes de Buenos Aires.

Era la víspera del cumpleaños 97 de China y el embajador Héctor Lescano cumplió con un compromiso asumido tiempo atrás, cuando en una misa por la memoria de Carlos Páez Vilaró, celebrada en Casapueblo, lo saludé y le dije que había una deuda pendiente con China en Argentina, entonces fallecida un par de años antes. Lescano saldó con creces esa deuda. El homenaje tuvo dos momentos, el miércoles en el Cervantes y el jueves con el descubrimiento de una placa, en la puerta del edificio de la calle Uruguay en el que vivió Zorrilla durante más de cuatro décadas.

En el Cervantes, un panel integrado por cuatro reconocidas figuras del mundo del espectáculo argentino y del teatro uruguayo, evocaron con emoción, admiración y humor a China. Todos conocieron y estuvieron muy cerca de ella en diferentes etapas de su vida. Estela Medina en los once años que China integró la Comedia Nacional, donde actuaron juntas en varias obras del Siglo de Oro español. Junto a Susana Giménez, Zorrilla hizo su debut teatral en Argentina en 1972 en la comedia Las mariposas son libres.

Poco tiempo después, con Soledad Silveyra coprotagonizó Pobre diabla, el primer gran suceso televisivo de China. Mientras que el cineasta Marcos Carnevale entabló amistad con la actriz compatriota ya en su vejez. La dirigió en la comedia dramática Elsa y Fred e hizo que China, a los 83 años, lograra su mejor actuación cinematográfica. Con ellos estuvieron la ministra de Educación y Cultura María Julia Muñoz y su par argentino Pablo Avelluto y José Medina Zorrilla, en representación de su madre María Elvira Zorrilla, la única hermana de China que aún vive. Un documental breve, realizado por la Embajada uruguaya, (varias fotos fueron cedidas por El País) que recorrió la vida de la actriz emocionó a los más de cuatrocientos espectadores, entre los que se encontraban sobrinos de la homenajeada. El video fue la introducción al homenaje y arrancó las primeras carcajadas y lágrimas de la noche. Ofició de disparador para que los panelistas compartieran historias y anécdotas que pintaron a un personaje entrañable que no solo los marcó para siempre y para bien, sino que les dejó lecciones profesionales y de vida.“Todos dijimos lo mismo con diferentes palabras”, comentó Giménez a la prensa y agregó “China fue mi personaje inolvidable; era como muchos personajes en una misma persona”.

Al día siguiente en la que fue su casa de la calle Uruguay, además de autoridades y familia, estuvieron Luis Ascot, concertista y vecino, en cuyo Steinway China iba a practicar un preludio de Bach para una escena de la película Besos en la frente. Tampoco faltó Javier, el florista de la esquina, a quien Zorrilla le compraba rosas blancas y jazmines. Hoy las oficinas de la Embajada y el Consulado uruguayo, están en la esquina de Arenales y Uruguay, a pocos metros donde vivió China.

El destino quiere que en la porteña calle Uruguay, que tuvo a una oriental de lujo como vecina, no nos olvidemos quién fue y cuánto nos dejó China Zorrilla.

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