Diego Fischer
Diego Fischer

“Legisladores, ustedes deciden”

El presidente Vázquez anunció la semana pasada ante la Asamblea de la ONU que Uruguay aportará un nuevo contingente de 250 efectivos militares para las Misiones de paz. No es una noticia intrascendente en momentos en que el Parlamento analiza la ley de presupuesto para el próximo quinquenio.

El presidente Vázquez anunció la semana pasada ante la Asamblea de la ONU que Uruguay aportará un nuevo contingente de 250 efectivos militares para las Misiones de paz. No es una noticia intrascendente en momentos en que el Parlamento analiza la ley de presupuesto para el próximo quinquenio.

Se sabe, los militares uruguayos que participan en las misiones de paz no le cuestan plata extra al Estado y han servido no solamente para cumplir roles importantes en zonas conflictivas del mundo, sino que también han sido muy útiles para mejorar la imagen de las Fuerzas Armadas, tan deteriorada y desmonetizada luego de la dictadura.

El domingo, El País publicó un informe del Estado Mayor del Ejército que, a muchos que lo leímos, nos sorprendió y cómo. Un ni ni, (hombres y mujeres que ni estudian ni trabajan) con un hijo le cuesta más caro al Estado que un soldado. Traducido en números, el soldado con un hijo, por todo concepto, percibe $ 11.988 mensualmente. Un ni ni cobra a través de los distintos programas de asistencia (Mides, Asignación, Inda y medicamentos) $ 13.442 por mes. Sí, así como lo lee, el mismo Estado premia con casi $ 1.500 más a aquel que no hace nada o mejor dicho le paga para que no trabaje. Mientras que a un subalterno del Ejército, que cumple guardias de 8 horas y trabaja un promedio de 12 horas diarias, cinco días a la semana, lo castiga con un sueldo miserable. El personal subalterno del Ejército y de las otras fuerzas, presta una cantidad de servicios a la comunidad que raramente se difunden. Según datos oficiales, en Uruguay hay 36 mil ni ni, mientras que soldados, cabos y sargentos suman 3.207.

En estos días, se habla de recortar el presupuesto del Ministerio de Defensa y reducir considerablemente las vacantes en las Fuerzas Armadas. A mí me surgen una cantidad de interrogantes. Quienes esto proponen, se habrán puesto a pensar qué mensaje están dando a la sociedad. ¿Sabrán que el personal subalterno del Ejército, sale de los sectores menos favorecidos de la sociedad uruguaya? ¿Estarán al tanto que esos hombres, son los mismos que pintan escuelas, cocinan y reparten comida en invierno en los refugios y a los inundados? ¿Serán conscientes que a los ni ni no se les pide nada a cambio y que tampoco se controla si llevan o no a sus hijos a la escuela? Y que un soldado si no cumple con lo que se le ordena, es sancionado o dado de baja.

El Uruguay nació y se desarrolló por el aporte de la fuerza, el talento y el deseo de superación de decenas de miles de inmigrantes que llegaron para forjarse un presente mejor para ellos y un futuro para sus hijos. Fueron ellos, nuestros ancestros, los que establecieron que el trabajo, el estudio y el esfuerzo personal son la única forma digna de ganarse la vida y ascender socialmente. Esto fue siempre una norma no escrita que se trasmitió de generación en generación. Ganarás el pan con el sudor de tu frente, dice el precepto bíblico. ¿Acaso no es trabajo arreglar un camino, pintar una escuela, preparar la comida para compatriotas que deben dejar sus casas por inclemencias climáticas? ¿Dónde está la confusión? ¿En el uniforme que usan? ¿Por qué, entonces, seguir castigando a personas que optaron por el trabajo y no por la caridad mal entendida del Estado?. Señores legisladores, ustedes deciden.

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