Diego Fischer
Diego Fischer

¿Habrá paz en la Intendencia?

Es la cultura del conflicto lo que prevalece. Ha sido así en los treinta años que gobierna la izquierda en Montevideo. Adeom , el sindicato de los municipales, es una suerte de gobierno paralelo que tiene tanto o más poder que el propio intendente de Montevideo.

Es la consecuencia de la irresponsabilidad de quienes, a lo largo de tres décadas, ocuparon el Palacio Municipal.

La historia es larga y conocida, todo comenzó con Tabaré Vázquez, que ni bien asumió, en 1990, redujo el horario de los funcionarios municipales de 8 a 6 horas. Fue el comienzo de la fiesta. Un festejo que llegaría a extremos increíbles en la gestión de Mariano Arana, quien a fines de 2001 firmó un acuerdo salarial con los trabajadores, incumplible. Sucedió cuando ya había estallado la crisis en Argentina y Uruguay, por efecto de lo que acontecía en el vecino país, iba por igual camino hacia un mismo destino. Todos sabemos lo que pasó en 2002 y pese al tiempo transcurrido, aún hay heridas que no terminaron de cicatrizar. El convenio Arana-Adeom, no se cumplió y los trabajadores concurrieron a la Justicia. Esta falló en 2005 en contra de la Intendencia que debió abonar US$ 40 millones por compensaciones no pagas. El desembolso se hizo en la administración Ehrlich y -lógicamente- fuimos los montevideanos los que pagamos dos veces la farra. La primera fue al cancelar la deuda, la segunda con el incumplimiento casi total de los servicios municipales más importantes. Entonces, las arcas de la Intendencia quedaron vacías y no hubo plata ni para comprar un escobillón para la División Limpieza. Después vino la señora Ana Olivera, y así como llegó tiró a la marchanta US$ 40 millones en el Corredor Garzón. Batió todos los récords de mala gestión. Al término de su administración, su imagen era la peor que un gobernante capitalino había tenido desde que se hacen encuestas. La sucedió Daniel Martínez que hizo del Palacio Municipal su trampolín hacia la Casa de Gobierno. Firmó un convenio con Adeom para comprar paz sindical. A cambio otorgó ventajas muy importantes a los funcionarios. Eran posibles votantes para las elecciones nacionales de 2019. Ya sabemos cómo le fue en esa historia y en la más reciente, la del pasado 27 de setiembre.

La Adeom de hoy no es la misma de la época de Váz-quez, de Arana u Olivera. Es un sindicato liderado por Valeria Ripoll, una mujer bien plantada y buena comunicadora. Ripoll ha denunciado el acomodo y el amiguismo que predominó en la era Martínez. “Queremos que no se les pase por arriba a los trabajadores de carrera y que no se sigan inventando cargos para los asesores de la campaña electoral de Martínez”, sostuvo en varias ocasiones. El verano pasado los guardavidas de las playas de Montevideo se declararon en conflicto, porque se les había entregado “protector solar vencido” y carecían de baños químicos. Esta semana, Adeom adop- tó nuevamente medidas de fuerza.

El conflicto se produce a dos semanas de que asuma un nuevo gobierno municipal. Sería una buena señal para los montevideanos, que la futura intendenta Carolina Cosse acordara con Adeom el cumplimiento eficiente del abecé de una Intendencia. También paz sindical, pero no nuevamente a costa de los contribuyentes.

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