Diego Fischer
Diego Fischer

El Fondo Nacional de Recursos

La mecha la encendió el propio Director del Fondo Nacional de Recursos (FNR), Alarico Rodríguez y como era de esperar el fuego se propagó rápidamente. Rodríguez, en declaraciones a El País, manifestó que atender todos los casos de enfermedades raras que requieren medicamentos sumamente costosos le implicarían al FNR “varias Plunas”. Médicos, enfermos y sus familiares salieron indignados al cruce de Rodríguez y lo obligaron a pedir disculpas . Pocos días después se conoció el caso de un hombre de 51 años que padece un melanoma de piel con metástasis para cuyo tratamiento requiere una medicación que cuesta U$S 7.000 por mes. El paciente fija hoy todas sus esperanzas en la Justicia para que obligue al FNR a que le entregue la medicación.

La mecha la encendió el propio Director del Fondo Nacional de Recursos (FNR), Alarico Rodríguez y como era de esperar el fuego se propagó rápidamente. Rodríguez, en declaraciones a El País, manifestó que atender todos los casos de enfermedades raras que requieren medicamentos sumamente costosos le implicarían al FNR “varias Plunas”. Médicos, enfermos y sus familiares salieron indignados al cruce de Rodríguez y lo obligaron a pedir disculpas . Pocos días después se conoció el caso de un hombre de 51 años que padece un melanoma de piel con metástasis para cuyo tratamiento requiere una medicación que cuesta U$S 7.000 por mes. El paciente fija hoy todas sus esperanzas en la Justicia para que obligue al FNR a que le entregue la medicación.

El domingo fue el turno del Presidente del SMU Julio Trostchansky, que reclamó un debate con el Ministerio de Salud sobre los fármacos y técnicas que este cubre. “Las reglas de juego no son claras”, expresó. Ayer fue el turno del dirigente de la Federación Uruguaya de la Salud (FUS), Julio Bermúdez que reclamó que su gremio no quede afuera de un eventual debate.

Son muchos los temas y los intereses que están en juego y por lo tanto nadie puede tomar a la ligera al FNR, empezando por sus autoridades.

Es una institución que se financia con el aporte de todos los ciudadanos que tenemos cobertura mutual o seguro médico privado y con el pago por acto médico de las personas que se atienden en Salud Pública. Son más de U$S 280 millones anuales. Es bueno recordar que el FNR fue una iniciativa impulsada por dos figuras señeras de la Medicina uruguaya: el Dr. Orestes Fiandra y el Dr. Óscar Guglielmone quienes lograron, en 1980, que se aprobara el decreto ley que posibilitó a todos los uruguayos acceder sin costos extras a cirugías cardíacas muy caras y complejas y a intervenciones de cadera. Fue una verdadera democratización de la medicina.

¿Dónde está y estuvo el éxito del FNR? En la incuestionable idoneidad y ética de los médicos que pusieron en marcha los Institutos de Medicina Altamente Especializados (IMAES); que además formaron a varias generaciones de profesionales. El Estado no estuvo ausente; todos los centros que se han creado en las últimas tres décadas, son auditados periódicamente por el FNR. “El FNR es una garantía para los uruguayos”, me dijo un prestigioso traumatólogo que no es precisamente oficialista.
No obstante, es imposible ignorar que los avances de la medicina, el descubrimiento de nuevas enfermedades, lo enfrentan a desafíos y demandas permanentes de enfermos que, al enterarse a través de Internet del surgimiento de fármacos, los reclaman. ¿Quién no lo haría si estuviese en su situación? En todo esto juega también la presión de los laboratorios extranjeros. Uruguay no es Brasil, ni puede hacer lo que en su momento hizo el presidente José Ignacio Lula , que obligó a los laboratorios multinacionales a bajar el precio de los medicamentos contra el SIDA.

Hoy el FNR está en el ojo de la tormenta. El diálogo es siempre bueno y necesario. Tan bueno como escuchar a los que verdaderamente saben como a los prestigiosos cardiólogos que —advirtieron— el año pasado que entregar el monopolio de los stents a una firma estadounidense, traería consecuencias para los enfermos. Por eso tan necesario como escuchar y dialogar y ser transparente en todas y cada una de las decisiones, es recordar para qué y por qué se creó el FNR.

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