Diego Fischer
Diego Fischer

Campeones de la solidaridad

Los uruguayos andamos estos días de sorpresa en sorpresa. Y no me refiero únicamente a la crisis por el COVID-19. Sino a las convocatorias y comentarios de algunos dirigentes del Frente Amplio y de la cúpula del Pit-Cnt.

Antes de ahondar en el tema me gustaría recordar la definición de solidaridad. Según el diccionario de la RAE es la “adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros”. Hoy existe una sola causa en nuestro país y ella se llama Uruguay. Los uruguayos bien nacidos abrazamos una única bandera: apoyar todas las medidas que adopte el gobierno para superar esta crisis y solidarizarnos con gestos y actitudes con los que más sufren las consecuencias de la pandemia. Es muy obvio, pero los integrantes de la central obrera no se dieron por enterados.

Desde que se detectaron los primeros casos de coronavirus en Uruguay y el gobierno anunció el paquete inicial de medidas, el presidente del Pit-Cnt, Fernando Pereira no ha dejado de plantarse ante cuanto micrófono anda en la vuelta para fustigar al gobierno del presidente Luis Lacalle y vociferar para la tribuna. ¿Cuál es su tribuna? Eso me gustaría saber, seguro que no son los miles de trabajadores que han ido al seguro de paro. Otro tanto ha hecho su secuaz Marcelo Abdala, sí, el mismo que tiempo atrás viajó a Venezuela para abrazarse con Nicolás Maduro en nombre de los trabajadores uruguayos.

Estos señores fueron los principales impulsores del caceroleo del pasado miércoles. “No se trata de una medida contra el gobierno”, se apresuró a decir Pereira, al comprobar el repudio que la convocatoria generó en dirigentes políticos y en las redes sociales. Es a favor de los “más vulnerables”, sentenció. No conforme, al día siguiente de la protesta no tuvo empacho en expresar: “nadie puede decir que el caceroleo no fue imponente, porque fue imponente”. La gramática no es el fuerte de Pereira, tampoco su percepción.

Por si algo faltaba, el jueves por la noche, luego que el presidente Luis Lacalle anunció la rebaja a los salarios de los jerarcas de gobierno, legisladores y funcionarios públicos que ganan más de 80 mil pesos líquidos por mes, se hizo viral un audio del dirigente del sindicato de las telecomunicaciones, Gabriel Molina. El personaje de marras no solo arremetió contra el anuncio del presidente de la República, sino que lo insultó. ¿Qué diría don José D’Elía de sujetos como Molina?

Campeones de la solidaridad cuando se trata de repartir y distribuir lo ajeno, especialistas en frenar cualquier iniciativa que se aparte de su manual sesentista, maestros en preservar sus privilegios, ganadores de todos los trofeos existentes por cobrar por el trabajo que no cumplen y expertos en homenajear a gobiernos en retirada, la mayoría de la dirigencia sindical da un penoso espectáculo en estas horas.

En estas horas, circuló un video en las redes con declaraciones de Wilson Ferreira Aldunate. Fue grabado en la madrugada del 1° de diciembre de 1984, luego de su histórico discurso en la explanada Municipal. Una periodista le preguntó entonces si pensaba apoyar al gobierno de Julio María Sanguinetti que asumiría el 1° de marzo de 1985. Ferreira respondió: “Naturalmente, yo soy uruguayo (…) que al país le vaya mal solo puede ser un objetivo que persigan malnacidos o criminales...”.

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