Diego Fischer
Diego Fischer

Entre la bronca y el descreimiento

Las cosas se fueron de madre hace ya mucho tiempo. La diferencia está en que ahora la gente no se calla y sale a protestar.

El domingo fue en Salto, donde centenares de vecinos cortaron la ruta 3 para reclamar por la falta de seguridad y la ineficiencia policial. El propio jefe de Policía Oldemar Avero fue abucheado por la multitud que quemó neumáticos y cortó el tránsito por más de tres horas. La medida es ilegal. Sí, pero la bronca y la indignación de los habitantes de una ciudad en que hasta no hace mucho tiempo (quizás cinco o siete años atrás) la gente vivía y dormía tranquila, y hasta sin pasar llaves, llevaron a los vecinos a ganar la carretera.

La hermosa ciudad de Salto, también asolada por narcotraficantes y en la que se han registrado una sucesión de asesinatos y atracos sin precedentes.

La banda de los cajeros volvió a actuar el fin de semana en San José.

El video que registró el atraco y la explosión pudo verse en la página Web de El País y recorrió las redes sociales. Es el cajero número 25 que hacen explotar en seis meses.

Los delincuentes sí que son eficientes. Y vaya a saber uno cuál es el móvil real de estos atracos.

En el Chuy, se vive una tensa calma por la acción coordinada de la Guardia Republicana uruguaya y la Policía brasileña. Allí hubo 23 muertes y siete intentos de homicidio en menos de año y medio.

"La paz inquieta del Chuy", tituló un ilustrativo informe publicado el sábado último en El País.

El domingo pasado, más de media docena de garajes de edificios de Punta Carretas y Parque Rodó, fueron violentados.

Se dio entre las 18 y las 21 horas. "Los muchachos anduvieron de recorrida", dijo el cerrajero que concurrió a cambiar la cerradura de un edificio de la calle Luis de Latorre y que tenía otros cuatro en agenda.

Si lo comparamos con lo que sucede en otros barrios de Montevideo, esto fue un juego de niños.

En casi ninguno de los casos, los perjudicados hicieron la denuncia policial. ¿Para qué?

El miedo, la bronca, y el descreimiento es lo que campea entre los uruguayos honestos, que son la gran mayoría.

Muchos lloran la muerte de familiares o seres queridos abatidos por la delincuencia. Otros bajan los brazos y cierran sus comercios porque ya no quieren seguir arriesgando sus vidas y entregando el fruto de su trabajo a los delincuentes. El propio director de Policía, Mario Layera, realizó, días atrás, un descarnado pronóstico de lo que podemos esperar.

No son pocos los que interpretaron sus palabras como una jugada política para justificar medidas severas que serían adoptadas por el Poder Ejecutivo en breve.

Hasta ahora lo único que se dio fue una visita del presidente Tabaré Vázquez al balneario San Luis y una puesta en escena a nivel del Poder Ejecutivo, en una especie de comisión coordinadora o nuevo organismo a nacer. ¿Más burocracia?

Aquí calza muy bien la comprobada máxima: "si querés que nada pase, creá una comisión".

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