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Diego Fischer
Diego Fischer

Aclare y póngase protector

¡Qué lío se armó! Y solo por una foto! Claro que no fue cualquier foto. Me refiero a la que un ciudadano de a pie le sacó al flamante presidente del Frente Amplio disfrutando de la playa en José Ignacio.

Sí, en el balneario más exclusivo, rancio, caro, cajetilla, pitucón del Uruguay. Parafraseando a Graciela Villar, las playas más oligarcas de todo el país, donde toman sol y descansan representantes de la oligarquía mundial. Sí, José Ignacio esa península pequeña calificada por publicaciones de prestigio internacional como uno de los lugares más hermosos y más caros del mundo al que los viajeros de elite no deben dejar de conocer.

¿Qué tiene de malo que un ex sindicalista y recién estrenado presidente de una fuerza política de izquierda, se dé chapuzones en las aguas transparentes en las que barrenan habitualmente la flor y nata del empresariado más poderoso de América y de Europa?. Nada. Habla muy bien del Uruguay que un hombre que pregona y cree en la lucha de clases frecuente los mismos sitios que aquellos a los que dice combatir. No debe ser tan fulera esa gente que ni se inmutó ante la presencia de Pereira. Bueno seamos honestos, nadie lo reconoció porque no saben quién es.

“Me descubrieron. Me gustan las playas, cuanto más bonitas más me gustan, me gusta nadar, pescar”... dijo Pereira en declaraciones a Caras y Caretas, luego de la andanada de críticas que recibió. También contó que él suele ir al vecino balneario Buenos Aires a la casa de un amigo y como allí la playa es muy peligrosa, toma baños de mar en José Ignacio. Hasta aquí nada que objetar.

Pero en las últimas horas, en las redes, circuló una versión que sostiene que Pereira es dueño desde el 2012, junto a otra persona, de una casa en la playa Buenos Aires y que él afirmó que es propiedad de un amigo suyo. El comentario va acompañado de un recibo oficial de UTE en el que Fernando Pereira Kosec aparece como titular de un servicio en la citada playa. ¿Qué hay de malo en que sea dueño de una propiedad en la costa Atlántica? Nada. Si la compró o la construyó de acuerdo a lo que establece la ley y no emuló a su compañero de fuerza política, el senador Óscar Andrade, no hay razones para fustigar. Será cosa de él darle explicaciones a sus votantes de izquierda que han visto siempre en la costa de Punta del Este y sus aledaños el bastión de explotadores.

El problema estaría en si efectivamente la casa en la playa Buenos Aires es de su propiedad. La pregunta que cabe entonces es: ¿Por qué mintió? ¿Qué quiere ocultar?.

Durante los quince años que el Frente Amplio gobernó el país, la mentira fue un arma que utilizaron impunemente varios connotados dirigentes o ex funcionarios de izquierda. Desde un exvicepresidente de la República que durante más de un año sostuvo públicamente que detentaba un título universitario que jamás logró, hasta su sucesora que expresó que vio dicho título. El hábito de mentir se hizo tan frecuente que algún día debería recogerse en un libro que yo titularía: mentiras antológicas.

Si este fuera el caso de Pereira, la historia volvería a repetirse. Si la cosas no son como se han dicho, es imprescindible dejar las cosas bien claras. Aclare Pereira y, luego, siga tomando sol y disfrutando de las playas de José Ignacio. A los que no pertenecemos a su fuerza política y frecuentamos la zona desde siempre, no nos molesta.

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