Democracia y periodismo

HERNÁN SORHUET GELÓS

Si la prensa no nos lo dijera, ¿quién lo haría? Tiene la función de perro guardián." Este comentario de Ted J. Smith III sintetiza con llamativa sencillez, un papel fundamental que cumple el periodismo en la consolidación de la democracia.

No pueden existir democracias sin ciudadanías bien informadas. Para que ello suceda debe existir una amplia oferta de medios de información que hagan su trabajo lo mejor posible. Dicho de otra manera, es vital que esté garantizada la libertad de expresión, como un valor supremo de la vida de los pueblos.

Como dice la experimentada periodista norteamericana Deborah Potter, "El propósito esencial del periodismo es dar a los ciudadanos la información precisa y fidedigna que necesitan para desenvolverse en una sociedad libre". Aunque pueda sonar un poco teórica, de cualquier forma recoge la esencia del trabajo periodístico que es: nunca perder de vista que trabajamos para ayudar al bienestar de la gente.

Es tan importante garantizar este aspecto que en los países serios se han establecido salvaguardias legales para la libertad de prensa. Abundan los casos, tanto en el pasado como en el presente, en los cuales la concentración de poder político y corporativo tiende casi siempre a coartar este derecho esencial. Tanto las dictaduras explícitas como las encubiertas, nunca toleran la expresión de opiniones diferentes, las denuncias periodísticas, y menos aún las críticas directas a posturas, decisiones o políticas que se implantan. Entonces, avanzan en la búsqueda de mecanismos lo más disimulados posibles, para coartar la libertad de expresión, curiosamente utilizando como principal argumento, evitar el delito que están cometiendo: el ataque a la democracia.

En las sociedades democráticas, los medios periodísticos desempeñan una función adicional como vigilantes de las actividades políticas, legislativas y judiciales del gobierno. Es tan importante para el bienestar de la sociedad, que transforma al periodismo en una profesión única. No es casualidad que en Estados Unidos, es la única profesión citada en la Constitución cuando dice: "El Congreso no aprobará ley alguna... que coarte la libertad de expresión o la de prensa".

Desde luego lo dicho no significa que la existencia de libertad de prensa garantice un periodismo de calidad. Habrá del bueno y del malo. Pero la enorme ventaja es la posibilidad de elección del consumidor ante una oferta variada, que asegure la expresión de múltiples puntos de vista, el acceso a diversas fuentes y le dé voz a las minorías y a los que no la tienen.

La credibilidad es el galardón más importante que puede conseguir un periodista y, desde luego, un medio periodístico. Se logra imponiendo reglas muy rígidas en cuanto a la precisión y confiabilidad de las fuentes.

Se sabe que la objetividad es una palabra que está de más porque los periodistas son también personas que tienen sus puntos de vistas, sus creencias y visiones de la realidad. En ese sentido la independencia no existe. Por eso cuando el trabajo es honesto y profesional se basa en realizar un gran esfuerzo por ser imparciales y presentar el cuadro completo de la historia.

Hoy hay una sobre oferta de información, por eso el periodismo libre se ha vuelto más importante que nunca.

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