Danilo Arbilla
Danilo Arbilla

Esa es la tarea

"Si muero en el valle que me entierren en la montaña y si muero en la montaña que me entierren en el valle; el asunto es joder”. (No sé quién lo dijo).

“Lo peor es lo mejor” (lo han dicho y lo dicen y lo practican un montón).

La sagacidad del presidente argentino Alberto Fernández es insuperable. Es el más vivo de todos. Y además antiimperialista. Compró vacunas rusas y sale a vacunar en estos días a los ya bastante vacunados argentinos. Pero resulta que ahora Vladimir Putin no se vacuna porque tiene más de 60 años. Pero cómo ¿los rusos hicieron una vacuna que sirve solo para aquellos que prácticamente no la necesitan? Y ahora, ¿a quién va a vacunar Alberto?

¿Y por casa?

El Casmu se había adelantado con lo de la vacuna rusa. Veremos qué pasa.

Mientras tanto, una de las preocupaciones de algunos periodistas es precisar qué es una “aglomeración”. Para el caso es simple: según el diccionario es una “reunión o amontonamiento grande y desordenado de algo, especialmente de gente reunida en un lugar”. Y para el caso específico de pestes, mezcla confusa de personas sin guardar un mínimo distanciamiento y sin tapabocas. Peor aún si cantando, vociferando -sin importar la consigna- escupiendo, abrazados, mateando o toman- do por el pico entre todos. En épocas de pandemia en esos casos es difícil hablar o apelar a lo de “pacífica” y “sin armas”. Son monos con metralletas. Después, cuando necesitan una cama en el CTI, para sí o un familiar, ninguno hace mea culpa y asume su condición de nabo, campeoncito, descuidado, inconsciente, irresponsable, mala leche o militante.

Los que se preocupan ahora por el derecho de reunión proponían una cuarentena obligatoria. ¿Y cómo lo iban a hacer sin afectar el derecho de reunión o el de circulación, o al trabajo mismo? ¡No sean malos! Salen a defender la democracia quienes dicen que en Venezuela hay democracia, que la hay en Nicaragua y por supuesto en la ejemplar Cuba.

Es surrealista. Solo hay una realidad especial para los funcionarios públicos, que no saben de seguro de paro o no cobrar el aguinaldo y demás beneficios. Los dirigentes frentistas de los funcionarios públicos reclaman pago o compensación extra si estos tienen que cambiar la fecha de licencia afectando “sus planes vacacionales”. Y eso ocurre mientras los trabajadores y empresarios privados rascan como pueden. Es de locos.

O es parte del plan.

La intendenta Carolina Cosse, que ha sorprendido muy positivamente, apoyó las decisiones del Ejecutivo. Treinta y siete minutos después se corrigió con retórica sobre cuidar la democracia y al art. 38. Se ve que “los compañeros” le hicieron ver que se salía del esquema.

El presidente del FA es quien mejor sintetiza en qué están, qué es lo que les preocupa y a todo lo que están dispuestos. Criticó la “lentitud” del gobierno. Aunque Ud. no lo crea.

El presidente de Diputados, Martín Lema lo pintó: Javier Miranda ha optado por la politiquería. La senadora Graciela Bianchi dijo que una de las razones por las que se fue del FA es para no sentir vergüenza de tener a Miranda como presidente. Gandini fue lapidario: “entre lo sublime y lo ridículo hay una delgada línea… que Javier Miranda pasa seguido”.

Por muy atinados y certeros que sean los juicios y señalamientos, Miranda insistirá. Es su tarea. Ese es el asunto.

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