Danilo Arbilla
Danilo Arbilla

Suerte... y algo más

Tener suerte ayuda mucho; pero no basta con ello. En materia de suerte a los “progresistas” les ha ido mejor que a los demócratas. Tomemos el caso nuestro, nomás. Asume Jorge Batlle y tras la aftosa se le abalanza la crisis financiera del 2002. ¡Es ligar mal!

Batlle supo capear el temporal; codo con codo colorados y blancos. Los progresistas, es un hecho, ayudaron poco. Al revisar sus propuestas, que no las hubo, pero sí sus actitudes y comentarios uno se pregunta lo que hubiera sido del Uruguay si el presidente hubiera sido, por ejemplo, Tabaré Vázquez. Lo mismo que uno se pregunta hoy, en época de pandemia, en qué estaríamos si hubiera seguido Vázquez.

Batlle les entregó un país recuperándose y en bandeja. Los progresistas, el Frente Amplio, recibieron una economía en marcha a la que se sumo un vendaval a favor como nunca se había dado. Vino desde afuera, nada de mérito propio. Y así navegaron, golpeándose el pecho, cuasi soberbios y aprovechándose mucho. Demasiado. Con algún altibajo sí, pero sin darse mucho cuenta y menos molestarse en demasía por creer que los hechos se mueven a voluntad del dogma.

Se acabó la fiesta y ni lo habían visto ni previsto y le metieron al déficit y la deuda. Se fueron a tiempo; y ahora festejan y ponen palos en las ruedas. Y les toca otra vez a demócratas y liberales, con economía en bajada más la pandemia. Hacía más de 100 años que el mundo no enfrentaba una peste y, por si faltara algo, asoma la langosta, lo que no ocurría desde el año 49, que yo recuerde (y lo recuerdo muy bien). No ha habido suerte, pero, en sustitución ha habido una actitud muy responsable y no se ha improvisado. Veamos lo que nos informa en La Nación -sobre nosotros- María Eugenia Estenssoro que desde el título pregunta “¿Por qué no hacemos lo que hizo Uruguay?”.

Nos cuenta Estenssoro lo que le contó el científico uruguayo Gonzalo Moratorio (Udelar e Instituto Pasteur) quien le dijo que en febrero, antes de asumir “ ‘el actual ministro de Salud Pública ( Daniel Salinas) me contactó.

Yo no lo conocía. Me dijo que necesitaba aprender sobre el nuevo virus. Vino a las 8 de la mañana y se sentó frente a mí como un alumno’… ‘Fijate que él es de Cabildo Abierto’ agregó, señalando que se trata de un partido ligado a sectores conservadores y militares, con el que no parece tener afinidad. ‘A mí no me importó y al ministro tampoco. Es que la salud está primero’ ”.

Lo que no dice la nota, pero se desprende, es que el gobierno del momento, “ni bola”.

Las cosas, además, no surgen por generación espontánea. Salinas no solo mantuvo esas reuniones -fueron más de una- con Moratorio y otros colegas, sino que tuvo muchas más con trabajadores de la salud, empresas médicas, asociaciones médicas de distintas especialidades. Todo antes de asumir, mientras buena parte de la prensa lo investigaba por ser de Cabildo Abierto y el ministro de Salud del gobierno anterior con el representante de la OPS festejaban una donación a China, -donde parece había una gripe rara-, y nos dijeron que ese era un tema que no debía preocuparnos.

¿Y Vázquez? Tiempo después, tras abandonar una movilización que inicio de inmediato contra el nuevo gobierno, propuso una cuarentena total obligatoria, y mucho después, “soluciones” que él preparó con un grupo de expertos. Ahora habla de temas de “seguridad”. No debería hacerlo. No le queda bien, ¿no?

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