Danilo Arbilla
Danilo Arbilla

De parabienes

Siempre que hay algún “puterío” interno los periodistas estamos de parabienes. Las noticias vienen solas. Nos eligen.

Pasa con los periodistas de la farándula. Mira Rial, mientras le tocó. El despecho es la mejor usina de informaciones. Antes no era así, pero ahora cambió: cada uno por su lado sale a deschavar todo, y si es preciso inventa, a cara descubierta y por todos los medios y programas a su alcance.

El resentimiento nos abastece. Aparecen las “gargantas profundas”. Eso sí, deben ser líos internos, cuanto más íntimo y privado mejor. Rupturas de parejas, de relaciones entre compañeros, calenturas de postergados, venganza de secretarios o secretarias, envidias, broncas y pujas entre correligionarios.

Cuanto más doméstico mejor. La noticia es cuando el hombre muerde al perro. No tiene gracia lo que diga el Frente Amplio de la Coalición o viceversa. Eso es de orden.

La noticia son los líos internos en el FA o entre los partidos de la coalición o en la interna de cada uno de ellos.

En este aspecto el FA se maneja mejor. El caso del senador Andrade y los impuestos y aportes, lejos de llevarlo al tribunal de ética casi se hace una colecta para ayudarle a pagar. Otro: según Raúl Ronzoni denuncia en Búsqueda, la cocoordinadora del FA, fue expulsada de AEBU (sindicato bancario), y no pasa nada.

Con el oficialismo es distinto. Es notorio que la cabildante Rosanna De Olivera, presidenta de Inisa, y la directora blanca Sandra Etcheverry tienen incompatibilidad de caracteres. Es decir: no se tragan. Si pueden se mascan las cabezas, pero no se tragan. Ya eso era noticia por sí solo, pero fue potenciada por Manini Ríos, cuando públicamente pidió el cambio de Etcheverry. En buen romance, que la echen. Yo me pregunto ¿por qué Manini no lo habló directamente con el presidente Lacalle Pou? Hubiera sido más simple, total, hablan todas las semanas.

¿Y lo del Ministerio de Turismo? Una papa. Dos preinvestigadoras. Desprolijo lo del ministro Germán Cardoso. Mire que ir a contratar una agencia a Estonia, pagando cientos de miles de dólares para una publicidad de “turismo interno”. Y algunas cosa más.

Pero se ve, ademas, que había “ incompatibilidad” con su director (hoy ex) Martín Pérez Banchero. Por esa razón es que este aparentemente se dedicó a encarpetar documentos y antecedentes. (Por cualquier eventualidad, sabés). Pero no para plantearlo a su grupo político, sino más para denunciarlo públicamente por si lo echaban, supongo. La prensa y el público agradecido, pero quedan dudas sobre el riesgo de que cada funcionario “use” para su interés, incluso el de su partido, cosas que son del Estado.

Y Cardoso subió la apuesta y pidió que también se investigara para atrás. Habló de fiesta cóctel por US$ 55.211 (fiestacha), transferencia a España por US$ 500.000, que no estaría claro para qué, compra de un inmueble por US$ 1:500.000, al que habría que gastarle unos US$ 3 millones para su puesta a punto, comisiones pagadas y variadas compras de publicidad. Merde.

Me pregunto por qué Cardoso y Pérez Banchero, tan meticuloso -ambos en el ministerio desde hace más de un año-, no denunciaron en tiempo y forma lo de la gestión anterior.

Habría que nombrar una tercera preinvestigadora.

Periodísticamente la cosecha ha sido buena. Veamos qué nos deparan los próximos siete días.

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