Danilo Arbilla
Danilo Arbilla

A las pancartas

Impecable lo de la ministra Azucena Arbeleche. Clara, precisa, firme y sin ningún tipo de artilugios ni recovecos retóricos. Contundente e inapelable. Una respuesta que además de disipar cualquier duda fue ejemplo republicano y del respeto que debe primar entre los Poderes.

No podría decirse lo mismo, en cambio, de la conducta del interpelante que no pudo sujetarse y ya de entrada cayó en el agravio.

Si la intención hubiera sido verdaderamente aventar dudas y clarificar, tras la explicación de la ministra se debía haber dado por concluida la sesión. Y todos se habrían ganado el aplauso de todos.

Pero la intención no era esa. Se utilizó el mecanismo parlamentario para sacar a lucir las pancartas y la consignas. Hubo varios intermedios para desinfectar el recinto, pero no sirvieron de mucho pues volvían con el mismo discurso y el propósito de embarrar la cancha y hablar de pecados.

Es que hay toda una izquierda que no la va con las matemáticas. Saben bien que dos más dos es cuatro, pero no lo soportan. Peor aún, lo niegan y no les importa. De ahí que señalan pecados, en el caso inexistente, obviando los pecadillos, por centenas de miles de dólares, cometidos en los pasados 15 años y los lodazales de esas épocas.

El problema es la unidad, que está muy malherida y con un tormentoso horizonte: un presidente al que no quieren pero se mantiene porque no tienen a quién poner ni tampoco lo pueden sustituir por un cuerpo colegiado en el que si están todos los grupos, unos treinta, más las bases, llegaría a la centena. Y el congreso de fin de año: flor de choclo, un hueso muy duro de pelar.

Es necesario entonces recurrir a los eslóganes e ir a la pelea, por la pelea misma. Usar los mecanismos que han servido en el pasado: “lo peor es lo mejor”. Ejercitar la militancia y confundir y distraer a la gente. Alfie, la LUC, la recolección de firmas, el referéndum, la pandemia, el número de contagiados y el Pit-Cnt en campaña por la recuperación de los salarios (aunque Usted no lo crea). Todo sirve. Al mismo tiempo propuestas de un salario básico para todo el mundo, mar para Bolivia y licencia sindical a granel.

Cómo pedirle seriedad a los interpelantes. Están en esa otra tarea. Y además están preocupados y por ello pierden la brújula y caen en estos deslices.

El gran problema es que no tienen propuestas y saben que la gente se da cuenta y por eso la pancarta. Qué pueden hablar sobre seguridad ciudadana quienes fueron los artífices de la inseguridad. Todos los sabemos, lo vivimos y lo sufrimos. Entonces el objetivo es no dejar hacer. Es gracioso ver a grupos de ciudadanos clamando por más patrullaje y algunos, quizás, hasta firmaron contra la LUC, que es la que permite que esos patrullajes puedan servir de algo.

Y de la pandemia ni hablemos. No podrían ni deberían abrir la boca. A cuatro meses de conocida y declarada la peste, el ministro de Salud Pública del presidente Vázquez afirmaba que ese no era un problema para Uruguay al tiempo que donaba unas jeringas a China. Luego pidieron la cuarentena total y otras serie de propuestas al vuelo que cubrían una espectro infinito y a la vez utópico pero que hoy les permite decir y poner en la pancarta nosotros lo dijimos y propusimos. A algunos todavía les da vergüenza pero igual se prenden de la pancarta.

No les quedan ni conocen otras y por eso es que la interpelación se fue tan larga.

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