Danilo Arbilla
Danilo Arbilla

Mala influencia

Nicolás Maduro, muy refinado él, descalificó y mando “al carrizo*” a los europeos del Grupo Internacional de Contacto (GIC). Su canciller Jorge Arreaza, dijo que el GIC “murió al nacer” y que es “un muerto viviente”.

Este Grupo que integran siete estados europeos -Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Portugal, España y Suecia- y cuatro de América Latina -Ecuador, Costa Rica, Panamá y Uruguay- fue uno de los instrumentos que utilizó el anterior gobierno y Nin Novoa, para, como se decía durante la campaña electoral “darle tiempo y una manito a Maduro”.

Hace unos días, como es sabido, el actual canciller, Ernesto Talvi, sorprendió a todos, aquí y en el exterior, al anunciar que continuaría con la política anterior de buscar el diálogo y señaló al GIC como el canal para ello. Dijo, además, que estaba en conversaciones con Canadá, México y España y luego también con el canciller Arreaza.

No se había salido aún de la incertidumbre y la extrañeza generada por el anuncio de Talvi, cuando la dictadura dictó sentencia: el Tribunal Supremo de Justicia (que maneja Maduro, por supuesto) resolvió nombrar el nuevo Consejo Nacional Electoral (ídem Maduro), desconociendo a la Asamblea Nacional y la Constitución y poco después intervino los partidos opositores Acción Democrática y Primero Justicia.

El GIC reaccionó -no quedaba otra- y rechazó la “renovación” del CNE, dijo que es inconstitucional y “socava la credibilidad… del próximo proceso electoral” y afirmó que “reduce aún más las garantías” para el retorno “a la plena vigencia de las instituciones democráticas”.

Fue entonces que Maduro les dijo a los europeos “váyanse al carrizo”. Nadie podría esperar otra cosa, de la misma manera que nadie podría creer que con Maduro y su gobierno se puede dialogar. Hay que ser muy ingenuo.

En los pasillos de la OEA en Washington, de hablaba de “malestar” en países del Grupo de Lima por la actitud de Uruguay.

En general el anuncio uruguayo no cayó bien; un diplomático me habló de “una mala influencia”. No lo pude confirmar. La secretaría general mantuvo silencio y un funcionario se limitó a resaltar que Uruguay fue de los firmantes e impulsores de la declaración del GIC.

Para el Secretario Luis Almagro no puede haber diálogo; lo afirmó en un coloquio público en el que resaltó la importancia de que la comunidad internacional pueda “rodear al régimen” y obligarlo a que se rinda.

Sobre los procesos de diálogo que se han intentado en Venezuela dijo concretamente que él “ya estuvo en estas instancias y sabe de la manipulación que existe por parte del sector del presidente Maduro”; añadió que él “trató de explicárselo a todos los que han intentado participar en otros diálogos”.

La pregunta es si trató de explicárselo al presidente Lacalle Pou y a Talvi y si lo hizo, qué le dijeron.

(* Carrizo: es una especie de caña, cosa que seguramente Maduro no sabía ni le importaba. Él, muy cuidadoso, dijo que no lo decía con todas las letras (esto es, carajo) porque estaba dentro del horario de protección al menor.

¿Alguien puede pensar que puede haber diálogo con semejante personaje y con Diosdado Cabello y con los enriquecidos generales y con los interventores cubanos?).

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