Danilo Arbilla
Danilo Arbilla

El espejo argentino

Lo de Argentina, qué despiporre. ¿Quién lo entiende? ¿Cómo lo resolverá Alberto Fernández? Un político clase A, según sus correligionarios de esta orilla.

¿Y Cristina, que lo puso según confesó ella, y nadie se lo sospechaba, qué más va a hacer? ¿En qué categoría la ubicarán desde acá? Es una VIP-VIP, por lo menos en manejo de fondos y esquives a la Justicia.

No es la primera crisis, por cierto. Tienen una larga experiencia. Es duro para ellos y siempre con algunos coletazos para nosotros. Sin embargo también tiene sus efectos positivos: nos muestra, con meridiana claridad, qué es lo que no hay que hacer.

En función de ello hemos postergado el tema de la ascensión de Fernando Pereira, que da mucho para desmenuzar. Este ha optado por salirse del aparato sindical para integrarse a la dirección del partido. Prima facie no parecía lo más conveniente para él.

Pierde poder real. Salvo que en definitiva sea una pieza más en el engranaje de la “nomen-klatura”. Puede a su vez que lo asuma como una apuesta. Con sus riesgos. Los enemigos están cantados: uno perdiendo terreno, pero otra que no descansa y aparece en todas las fotografías.

Pereira con mucho respaldo en esta instancia, nada es permanente, sabe además que hasta el referéndum está blindado por la LUC. Si la izquierda vota bien desplaza a varios aspirantes a líderes menores y queda en muy buena ubicación para cualquier carrera. Si la LUC se llega a derogar, entonces que los otros aspirantes se despidan. Sin duda que Pereira se esforzará en ello. Si lo consigue, para él será de maravillas, para el FA, el partido como él le llama, muy bueno y a los uruguayos, en cambio, se les infligirá mucho daño.

Pero vayamos a la Argentina. Entre las variadas interpretaciones de colegas y analistas del vecino venido país, he anotado algunas coincidencias sobre las causas de la derrota de Alberto y Cristina en las PASO.

A saber: mal manejo de la pandemia, cuarentenas obligatorias, restricciones a la libertad, aumento del gasto, mucho dinero a la calle con sus efectos inflacionarios, flor de despelote en el mercado de cambios y cierre en cascada de empresas, aumento del desempleo, de la pobreza y caída a pique del poder adquisitivo de los salarios, en particular los de funcionarios públicos y de jubilaciones y pensiones.

Obsérvese que muchas medidas de ese tipo fueron las defendidas y propuestas por el FA. La apuesta a la Sputnik, por ejemplo, a lo que el kirchnerismo complementó con una pésima y además turbia política en materia de vacunas, con denuncias de intentos de soborno y con vacunatorios VIP. Y en consecuencia: cifras récord de contagios y muertes.

Ni la seguridad mejoró en medio de la pandemia; para nada.

Que recuerde no le hicieron ningún paro general.

En Uruguay fue absolutamente diferente, por suerte. Los resultados cantan; en todos los aspectos e incluso en aquellos sectores en los que era imposible evitar mayores efectos negativos.

Los uruguayos tienen que mirarse en ese espejo. Es bien ilustrativo. Deben cuidarse, todos, y diría que muy especialmente funcionarios públicos y jubilados. No dejarse confundir por quienes reniegan de todo ello -admiten algo a regañadientes porque rompe los ojos- y quieren tirar abajo los instrumentos que en mucho han ayudado a conseguir lo conseguido.

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