Danilo Arbilla
Danilo Arbilla

Mucho no lo entiendo

El progresismo continental ha resuelto crear un nuevo sello: el Grupo Progresista Latinoamericano -Progresivamente- (GPL). Fue coronado con la “Declaración de Puebla” que anuncia el nacimiento de este “grupo de reflexión” que ve la necesidad de “adueñarse” del mañana (¿otra vez?).

Se reunieron en la famosa ciudad mexicana -donde se come tan bien- bajo la bendición de AMLO (más PRI que nunca) y allí fijaron dos objetivos prioritarios: la liberación de Lula (una especie de Muro de Berlín del progresismo populista hemisférico) y el apoyo a Cristina Kirchner, por ser una de las pocas chances de recuperar un baluarte importante para la causa. También dieron su apoyo a Evo Morales y el Frente Amplio. El candidato presidencial del FA Daniel Martínez fue uno de los invitados estrella del cónclave que convocó a una treintena de personalidades del neoprogresismo regional. ¿Qué fue a buscar allí Daniel Martínez?

Los neoprogres afinaron la puntería: la lucha ahora es contra la “guerra jurídica”, “los jueces e investigadores” y “la manipulación de los recursos legales”. Todo, como se ve, con nombre y apellido: Lula y Kirchner.

Van a enfrentar -lo dijeron- “una de las más serias amenazas a la institucionalidad democrática” liderada por “gobiernos neoliberales” que promueven elites que se enriquecen “a costillas del desarrollo de nuestros pueblos”.

En esos tres días en Puebla (del 12 al 14 de julio) ni se dieron cuenta que los gobiernos neoliberales a que se refieren fueron democráticamente electos ni tampoco se preguntaron el porqué. El tema Venezuela y la corrupción y el deterioro del estado de derecho en ese país fueron ladeados. Hubo una declaración en apoyo al diálogo.

Una burla. Sobre manipulación de las leyes, normas y recursos legales y la “burda” intervención de los jueces, obviaron analizar el caso de la cuarta candidatura de Evo Morales. Tampoco, en lo que hace al enriquecimiento de las “elites” neoliberales, le dieron una mirada al caso de los Kirch-ner: el más audaz de los neoliberales es un niño de pecho al lado de Cristina. Ignoraron a Ortega y compañía, a Rafael Correa, a las decenas de dirigentes presos del PT brasileño desde Lula para abajo, a Maduro y familia y a los militares chavistas, y a la hija de Chávez, considerada la persona más rica de Venezuela y con asiento en la ONU.

Hay que ver todas las cosas que se les pasaron por alto, además del informe de la expresidenta Michelle Bachelet sobre las violaciones a los derechos humanos en Venezuela. Ni lo hojearon.

Decididamente el propósito es insistir, insistir, insistir (mentir, mentir, mentir) y recurrir a la “cínica desfachatez”, como lo definió un viejo y sabio periodista de la izquierda.

Crearon un Comité Latinoamericano por la Defensa de la Justicia y la Democracia. Dados sus antecedentes y lo que han respetado las normas democráticas y las instituciones jurídicas en los gobiernos y organismos a que han servido, debemos concluir que estamos salvados.

Habrá quienes piensen que son unos descarados, empero.

Qué necesidad. No entiendo a qué fue Daniel Martínez. Qué necesidad tenía de estar allí. ¿Ese apoyo le significa más votos? ¿Constituye algún tipo de condecoración?

Dime con quién andas…

¿Él está de acuerdo con lo que ha hecho Evo, pasando por encima de la constitución, leyes y hasta la historia de Bolivia y un referéndum popular para seguir como mandamás?

¿Cree Martínez que Cristina Fernández es una buena muchacha y no una ladrona, como dicen muchos de sus conciudadanos y hacen sospechar los diez procesos por corrupción y seis pedidos de prisión de la justicia?

¿Piensa que lo de los cuadernos, los bolsones, los hoteles truchos es todo invento? Según mis apuntes los Kirchner en solo los primeros 8 años de gobierno (2003-2011) incrementaron su patrimonio familiar en un 1.172%, más lo que se sumo en los 4 años siguientes: millones y millones de dólares. ¿Qué opina el candidato del FA? (Por más datos, pedir a Alberto Fernández que durante años proclamó urbi et orbi las “hazañas” de Cristina).

Y respecto a Lula, que en apariencia al lado de Cristina como cualquier neoliberal es también un niño de pecho, entiende Martínez que se trata de un tonto y retonto que no se enteró de que su mano derecha, amigo, presidente del PT y primer ministro José Dirceu compró a la oposición con dineros públicos (“mensalão”), o lo que hacían los capos de Petrobras a los que él designó o hizo designar, o de quien pagaba sus caras conferencias y financiaba al Instituto Lula.

Nadie se explica como nunca le llamó la atención eso de vivir en un dúplex sin pagar alquiler ni otros gastos y ni saber de quién era. Vamos.

¿En qué lo ayuda a Martínez? ¿Piensa él que cualquier medio es válido para no largar el poder? ¿O qué si se es de izquierda no se es corrupto?

Si es el peaje que por la unidad y en época electoral hay que pagar, es un costo muy alto. Y una carretera muy peligrosa.

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