Danilo Arbilla
Danilo Arbilla

Cadenas y cadenazos

Ni el Pit-Cnt tendría derecho a usar la cadena nacional de radio y TV ni el presidente Lacalle Pou a negarle su utilización. El uso de una “cadena nacional” obligatoria no debería caber en un sistema democrático. Constituye un avance de la tentación totalitaria.

Nada que ver con la libertad de expresión. ¿Cuál libertad de expresión, la del Pit-Cnt? ¿La de Lacalle Pou? ¿ Qué pasa con la del resto de los ciudadanos? ¿Y qué hay del derecho a la libre información de estos? Se les obliga a recibir solo una información. Y sin derecho a preguntas y menos a réplica en igualdad de condiciones.

La “cadena” es una imposición: a los medios y la gente. Es un abuso de poder. Aun limitando y regulando su uso.

Se trata en los hechos de una especie de canon que los permisarios de ondas de radio y de canales pagan al gobierno.

Pero estas pertenecen a la sociedad internacional, y los gobiernos solo son meros administradores. ¿Y a la sociedad, verdadera dueña, cuándo le toca ? ¿No sería más justo establecer un canon que de alguna forma beneficiara a la sociedad toda?

Abundar en lo poco democrático de las cadenas es ocioso; basta con ver quienes han sido sus mayores usuarios. Rafael Correa en Ecuador prácticamente la usaba todos los días. Chávez por cadena llegaba a fijarle e indicarle tareas a los jueces. Verdaderos cadenazos a la gente. Son el juguete preferido de dictadores y tiranos.

Es natural que el Pit-Cnt se agravie: encaja en la doctrina del Frente Amplio: información controlada -los ejemplos huelgan- y organizaciones sociales al servicio y como órganos de propaganda del partido. Y viva Lenin.

No es extraño que durante los 15 años de gobierno del FA, la central haya usado la cadena. Y lo hizo para cantarle loas al gobierno. Pero eso no le da derecho para ahora. Además, ¿para qué la cadena? ¿Para darle palos al actual gobierno? Lacalle Pou puede argumentar defensa propia.

La realidad nos dice que si la central o el presidente quieren decir algo los periodistas y los medios se tropiezan para darles micrófono y cabida. El espacio que se le da al PIT es parejo con el que recibe el gobierno o la dirigencia política. Por esta negativa presidencial, Fernando Pereira del PIT estuvo largo rato en pantallas, mucho más del que pedían para la cadena. Habló y dijo lo que quiso, sin muchas preguntas que lo cuestionaran o interrumpieran. En algún caso parecía propaganda o militancia pura, porque en realidad ese manejo informativo no resistiría ningún tipo de análisis técnico profesional.

Dice el PIT que hará cuatro actos chicos. Con menos gente que la que fue a la famosa boda, pero no menos peligrosos quizás. Por más controles que se hagan. Y además, no se puede dejar de cotejar esto con todos las trabas sindicales para la vuelta de los maestros rurales.

Dice el PIT que uno de los temas que los ocupará este 1º de Mayo es la ley de urgencia. ¿Y para qué votamos los uruguayos el año pasado?. Elegimos un Parlamento para que se ocupe de esas cosas, y los dirigentes del PIT, además, ya tienen allí socios y correligionarios. El Parlamento es el que legisla y nos representa a todos. Sus miembros fueron certificados por la Corte Electoral.

¿Pueden los dirigentes de la central exhibir algún certificado de ese tipo?

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