Danilo Arbilla
Danilo Arbilla

Bienaventuranzas y ayes

Las campañas electorales están plagadas de bienaventuranzas y ayes. Promesas y eventuales milagros: 100 mil empleos, como ejemplo reciente.

Se generan esperanzas, más la fe de la gente y su capacidad de soportar con la ilusión de que “de ellos será el reino de los cielos “o “heredarán la tierra”.

A la vez se alimentan ciertos deseos de venganza, de revancha o de justicia o simplemente de ganas de un “párate” a la soberbia, la impunidad y el abuso. A aquello de nosotros somos los buenos y ustedes los malos, o de “si es de izquierda no es corrupto”. ¡Ay de “vosotros los ricos”! o que son el gobierno, “de los que ahora estáis saciados, porque tendréis hambre”, de “los que ahora reís”, porque lamentarás y llorarás.

Y faltan todavía 35 días. El clima se enrarece, se “calienta” y se ensucia. ¿O no?

Hay cambios de enfoque, y de estilo. Andrade ya no trata a Talvi de Ernesto -ni éste a aquel de Oscar y tira tú que te toca a ti- y lo acusa de haber ido al British.

Temas grandes se esquivan o encaran más o menos, ¿qué va a pasar con las jubilaciones? ¿Y con los funcionarios? ¿Y los impuestos? ¿Y en materia de seguridad habrá mano dura o solo una mano tembleque que hurgará las causas como forma de excusa cuando se sabe que su corrección llevará un buen tiempo y que hay un “mientras tanto” que tiene agobiada a la población? ¿Y el Pit-Cnt va a seguir como ahora o se ocupará estrictamente de las actividades gremiales?

Y hay temas chicos que por dos o tres días acaparan la atención -lo que es mucho- como el de los pases en comisión o los cargos de particular confianza o los preparativos del “debate”.

El asunto en ganar votos o que el otro los pierda y las cosas “chicas” son de más fácil lectura y las que más alimentan enojos. Al ex vicepresidente Sendic, si hubiera usado la tarjeta solo para pagar una estada en el Ritz de París y cenas (varias) en la Tour D‘Argent, no le habría ido tan mal. El problema es que se compró un colchón con nuestro dinero mientras que uno tiene que pagarlo en cuotas.

Entre pases en comisión y cargos políticos o de particular confianza, hay unos cuatro mil funcionarios. ¿Qué son 4 mil en 300 mil? Sin embargo, más allá de las redes, el tema ganó los medios.

El “pase en comisión” es un buen instrumento para que los hombres públicos conformen sus equipos de asesores y colaboradores de confianza. No implica más ingreso funcionarios, y muchos de los “en pase” son mejor aprovechados.

Los que enojan son los usan este mecanismo para cobrar un sueldo -que se lo pagamos todos- no hacer nada y pasarlo “posta”. Se sospecha que son unos cuantos, pero lo bueno es cortar con los abusos y no con el instrumento que es legal y que, en teoría por lo menos, contribuyen a mejorar la calidad legislativa Puede ser peor la enmienda que el soneto.

Pero es un lindo tema para hacer ruido y les viene muy bien a los que se preocupan por “igualar” para tapar sus picardías y juguetes nuevos (o ya no tan nuevos). A nadie se le ocurre sin embargo menear el tema de las licencias gremiales y cuál es el número de funcionarios en uso de ellas.

Lo de los cargos de particular confianza es algo diferente. Constituye el derecho y necesidad del nuevo gobernante a designar a sus colaboradores. De lo contrario qué hace ¿mantiene a los secretarios, colaboradores y asesores del anterior? Es ridículo, como también que se diga que quitando algunos se va a solucionar el problema del exceso de funcionarios y del tamaño del Estado. Se trata hueso muy duro de roer que no se soluciona no llenando vacantes.

¿Quién se anima a dar esa batalla? ¡Es contra COFE y el Pit-Cnt? ¿Contra el Frente Amplio si está en la oposición? ¿Es contra un ejército de funcionarios la mayoría de los cuales, al decir de José Mujica, no tienen conciencia de su condición de funcionario y son en primer lugar militantes del Frente? Y estamos hablando de 70 mil por lo menos ¿Y quién se anima? Son 300 mil votantes, más familia, a los que no les ha ido mal últimamente. Para empezar mucho mejor que a los empleados del sector privado que son los que les pagan el sueldo.

Sobre los debates, ya di me parecer en columna anterior. Va a haber debate entre algunos y otros quedarán por fuera. Y es el derecho de cada candidato debatir con quien quiera o no debatir si le place.

Parecería que Daniel Martínez es quien lleva ventajas en esta materia. Debatirá con Luis Lacalle Pou, y si le va bien cumplió con su aporte a la democracia, da el asunto por suficientemente discutido y hasta el 27 de octubre. Pero si le va mal puede buscar una revancha con Ernesto Talvi, y si es necesario con Pablo Mieres y con Gral. Manini, hasta que mejore la performance. Quién se va a negar. Pienso que a todos los candidatos les interesa esa chance y doy por descontado que a los canales también.

No parece atinado, en cambio, debatir entre candidatos de la oposición ni que esta ignore y olvide que la mayor fuerza de Chávez y los chavistas, de los Kirchner y los peronistas y de Ortega y su esposa, ha sido una oposición dividida.

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