Danilo Arbilla
Danilo Arbilla

No es ajeno

Lo que sucede en Venezuela no puede ser ajeno a nadie. Y en particular al Uruguay donde el mayor partido opositor y la central sindical apoyan con entusiasmo el régimen dictatorial de Nicolás Maduro.

Hace unos días, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ratificó la condena contra el Diario El Nacional de Caracas. Un brutal atropello a la libertad de expresión.

El TSJ confirmó con ello su condición de institución espantapájaros y contribuyó a enriquecer, aún más, al numero dos (o uno) del régimen, Diosdado Cabello, investigado por narcotráfico y uno de los señalados por la ONU con nombre y apellido, junto a Nicolás Maduro, como presunto responsable de crímenes de lesa humanidad.

En síntesis, Diosdado reclamo una reparación y los jueces de la dictadura sentenciaron que El Nacional debía pagarle, al día de hoy, 31.843.014.940.710 bolívares, (ni sé como se dice). Redondearon primero en U$S 13,36 millones y nuevamente redondearon y hoy son U$S 30,05 millones. Qué honor caro el de Diosdado. Se supone que repartirá algo entre los amigos.

Se reconfirma, además, que lo de la separación de poderes en Venezuela en una broma macabra. Una joda.

La ONU, la OEA y organizaciones de derechos humanos han denunciado la dictadura venezolana y la han señalado como responsable de crímenes de lesa humanidad. Tarde o temprano serán condenados por el tribunal Internacional.

¿Cómo es posible entonces que otra vez se haya instalado una mesa de diálogo con el régimen de Maduro? Estamos todos locos o hay mucho “inútil dañino” que busca algún elemento para disimular su cobardía, desvergüenza y complicidad.

Maduro cuando está muy “rodeado” busca el dialogo para ganar tiempo y ese es su juego. Necesita la ayuda de los amigos, eso sí. El Papa Francisco hace una década lo sacó de los pelos. Y son más los “colaboradores”: el PSOE -a varios niveles- algún que otro paisito europeo, Lula y el Frente Amplio uruguayo, el kirchnerismo y Alberto Fernández de Argentina, Cuba -of course-, Nicaragua y en cualquier momento, si se aguanta, Pedro Castillo de Perú.

Hoy el que se luce es López Obrador -AMLO- de Mexico. Se aprovecha de que está Joe Biden más blandito y medio sin rumbo; en épocas del prepotente Trump marcaba el paso: hay que recordar el vergonzoso discurso de AMLO en Washington en que poco faltó que pidiera a los estadounidenses que votaran a Trump. Cuando volvió a casa, además, hizo todos lo mandados, en particular con el tema “inmigrantes”. Y en el medio los noruegos, especies de Nevil Chamberlain, quienes ya deberían de saber que lo que busca Maduro es seguir en el poder y ahora, particularmente que lo liberen de las sanciones. Esto es, que pueda hacerse de los dólares y del oro que tiene bloqueados. Los necesita.

¿No saben los noruegos lo de las acusaciones de genocidio.?

Hay una gran responsabilidad de los que dan vuelta la cara. La indiferencia también mata gente, tortura y viola los derechos humanos.

Asimismo cabe responsabilidad a la oposición venezolana que parece que nunca la acierta para suerte de Chávez y de Maduro. (En Uruguay pasa algo parecido pero al revés).

¿Qué cree que van a conseguir con el diálogo? En los hechos, y así ha sido, lo único que hacen es renovarle a Maduro la patente de corso.

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