¡Cómo arranca el año!

Gustavo Penadés

Este año, en contra de lo que es tradicional, se inicia con acontecimientos políticos de extrema gravedad. El escándalo alcanza a un Senador y a jerarcas y funcionarios de varias reparticiones públicas. El protagonista no es por cierto la primera vez que incurre en actuaciones censurables desde el punto de vista ético y condenables desde el jurídico. Es bueno recordar aquellos documentos que resultaron a la postre falsos, confeccionados para intentar condenar a ciudadanos intachables, pero que tenían la desgracia de ser blancos.

El affaire Nicolini se viene a sumar a lo que está pasando en el departamento de Maldonado donde el Intendente Municipal y dirigentes frentistas mantienen un durísimo enfrentamiento por la concesión de la publicidad.

Ambas situaciones, que se irán sustanciando en el correr de los próximos días y meses, además de lesionar o arrojar dudas sobre la conducta de dos gobernantes, tienen en común el tratamiento que han recibido por parte del Frente Amplio.

En un caso se procuró bajar decibeles al tema y para ello se procuró una suerte de transacción que no dejara ni al Intendente mal parado, ni como así tampoco a sus denunciantes - blancos y frenteamplistas - como gananciosos. Curiosamente, y todo a estar a la información de prensa, los mediadores se centraron en reducir la intensidad del enfrentamiento ante la opinión pública, y no en profundizar en las razones últimas del conflicto; es decir, si la concesión a la empresa Satenil se ajustó a Derecho, si la causal de urgencia estaba justificada; si se había tratado de una circunstancia imprevisible, etc. Nada esto estuvo sobre la mesa.

El segundo de los casos es, si cabe tal afirmación, incluso peor. El "escándalo Nicolini" salió a la luz pública gracias a la publicación del semanario Búsqueda. Estallada la bomba, con rapidez se agilitaron las actuaciones de los organismos partidarios. Se hizo público entonces que el affaire Nicolini no constituía una novedad; que la situación se conocía y que se estaba aguardando el resultado de las actuaciones que se habrían estado sustanciando a nivel del grupo al que pertenece el involucrado. Actuaciones, que a estar a lo sostenido por algunos voceros, se habrían visto demoradas por encontrarnos en temporada de verano!. Triste excusa, por cierto.

Otra vez nos encontramos ante la paradoja de que se no se procede con rapidez en función de la gravedad de los acontecimientos denunciados y a esta altura pacíficamente aceptados por los compañeros del Senador. Se actuó con celeridad en función de que los hechos habían tomado estado público. Cabe, legítimamente, interrogarse en cuanto a qué habría pasado si Búsqueda no hubiera denunciado los hechos. ¿se esperaría a marzo para tomar alguna resolución? ¿Se habría juzgado y condenado sumariamente a Nicolini? ¿Se le habría reclamado su banca y se estaría dispuesto a desaforarlo tal como se anuncia ahora a voz en cuello?

Lo cierto es que el año comienza de forma lamentable. En lugar de estar la atención de la población centrada en las cuestiones importantes, asistimos al bochorno de un escándalo que, si bien tiene por protagonista a un legislador, echa sombras también sobre el proceder de partidos y sectores políticos hasta ahora autoproclamados dueños de la moral y campeones de la ética; y que, no está de más decirlo, detentan el penoso privilegio de ser también maestros del enchastre.

Asistimos a un escándalo que, si bien tiene por protagonista a un legislador, echa sombras sobre sectores autoproclamados dueños de la moral.

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