Claudio Fantini
Claudio Fantini

Trump: ¿enojo sobreactuado?

La expulsión masiva de diplomáticos rusos que anunció Washington acerca peligrosamente esta crisis a los niveles del boicot de 1980 por la invasión soviética de Afganistán. Si se suman las sanciones diplomáticas de Canadá y muchos países europeos, se ve una postal similar a la de la crisis por la anexión de Crimea. Lo curioso es que Estados Unidos está siendo más enérgico que la propia Gran Bretaña, el país donde ocurrieron los envenenamientos que desataron el conflicto. La dimensión que ha tomado la reacción norteamericana, podría ser una sobreactuación del presidente, debido a que está sospechado de colusión con Putin en la injerencia fraudulenta rusa que lo ayudó a llegar a la Casa Blanca.

La posible sobreactuación de Trump también podría estar relacionada con la denuncia de una actriz de pornografía, que reclama el derecho a contar su relación con el magnate. Y curiosamente, el caso de la estrella porno también remite a la sombra rusa sobre la última elección presidencial.

Sucede que hay dos hipótesis sobre la razón por la cual el Kremlin habría puesto sus hackers a operar para la victoria de Trump. La primera plantea un presunto acuerdo secreto por el que Trump se comprometía a trabajar para que se levanten las sanciones impuestas por las potencias occidentales a Rusia, debido a la anexión de Crimea. La otra hipótesis también tiene sexo escabroso y un muerto por presunto envenenamiento. El muerto es el exgeneral del KGB Oleg Erovikin, cuyo cadáver apareció en un auto estacionado en Moscú. Muchos dudan que haya fallecido por infarto, como dice la versión oficial, debido a que Erovikin era sospechado por el Kremlin de haber pasado al exespía británico, Christoper Stelee, información comprometedora sobre un viaje de Trump a Rusia.

El informe señala que, antes de lanzarse de lleno en política, Trump visitó Moscú y contrató varias prostitutas para tener sexo grupal en un lujoso hotel.

Los detalles escabrosos de aquella noche habrían sido registrados por agentes de Putin, quien desde entonces dispondría de un instrumento para chantajear nada menos que a un jefe de Estado norteamericano.

Por particular que sea, una aventura sexual en Rusia podría corresponder exclusivamente al plano íntimo, si no afectara la conducción del país. Del mismo modo, el escándalo de la actriz porno carecería de significación política, de no aparecer como posible confirmación de las apetencias sexuales que habría descripto Erovikin, el espía ruso muerto por envenenamiento, según la sospecha que quedó sobrevolando Moscú.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)

º