Claudio Fantini
Claudio Fantini

El triunfo "ferpecto"

Crimen Ferpecto" se llamó la película de Alex de la Iglesia, cuyo título hace mención a la evidente imperfección de un delito perpetrado con supuesta perfección.

Las dictaduras que querían aparentar legitimidad democrática, cometían delitos comiciales "ferpectos". Saddam Hussein en Irak, Hafez el Asad en Siria, Franco en España y muchos déspotas centroasiáticos, entre tantos otros, hacían elecciones con candidatos opositores inventados y escrutinios que les daban victorias tan abrumadoras como increíbles.

Eran trampas electorales "ferpectas". Eso hace el régimen venezolano y hoy habrá otra muestra.

Maradona bailó y abrazó a Maduro en el último acto de la campaña. El astro del fútbol que faltó al casamiento de su hija por orden del jeque petrolero que le paga millones, no faltó al llamado del jeque caribeño que causó la diáspora que inunda Latinoamérica. Es posible discutir ideologías, pero una diáspora provocada por el hambre y la desesperación, es una tragedia que habla por sí misma.

También son hechos irrefutables la proscripción de los principales dirigentes opositores y la exclusión de la MUD en esta elección. Con esas exclusiones alcanza para negar legitimidad al comicio. No haría falta nada más. La proscripción es la negación del pluralismo electoral. Pero hay más razones. La última elección en la que no hubo fraude, fue la legislativa del 2015. En ella, la oposición logró una victoria contundente. El régimen aceptó el resultado, pero ejecutó una suerte de vasectomía institucional que volvió infértil la Asamblea Nacional. Venezuela quedó con un poder legislativo que no puede legislar. A renglón seguido, Maduro impuso una asamblea constituyente que se apropió de las facultades de los legisladores. En la elección de los constituyentes, la empresa Smarmátic, que desde los tiempos de Hugo Chávez se encargaba del conteo de votos, denunció que el escrutinio oficial agregó más de un millón de votos ficticios. A pesar de semejante denuncia, no hubo cambios en el Consejo Nacional Electoral. Ergo, no hay ninguna razón para esperar un escrutinio limpio. La realidad electoral es una trampa imposible de sortear.

Henry Falcón rompió con la MUD y se prestó al juego electoral. La mayoría está en contra de Maduro, pero quedó obligada a dividirse entre los que acudirán a votar por Falcón y los que se abstendrán. Una disyuntiva dramática. Cualquiera de las dos opciones que adopte el venezolano disidente, colabora con la victoria del régimen.

Maduro tendrá en las urnas su triunfo "ferpecto".

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