Claudio Fantini
Claudio Fantini

La nueva Guerra Fría

Los británicos deambulan extraviados en el laberinto del Brexit, mientras Francia se retuerce en convulsiones. Detrás de ambos casos hay huellas que permiten sospechar de los ejércitos cibernéticos de Vladimir Putin.

Esas legiones de hackers y trolls que pueden influir en un proceso comicial o movilizar masas indignadas a las calles. Si se suman los casos en los que se sospecha de injerencia rusa, se puede deducir que los blancos de esos ataques son dos: La Unión Europea y la democracia liberal.

Más allá de su arrogancia y sus errores, Emmanuel Macron es uno de los más férreos defensores que tienen la UE y la institucionalidad que caracteriza a Europa.

En Francia, el anti-sistema muestra su poderío a izquierda y derecha. En la última elección presidencial, el populismo izquierdista agrupado en la coalición Francia Insumisa, de Jean-Luc Melenchon, obtuvo casi la misma cantidad de votos que la centroderecha gaullista y superó al socialista Bennoit Hamon.

Melenchon y la ultraderechista Marine Le Pen, segunda en la última elección presidencial, son allegados a Putin y enemigos de la Unión Europea y de la democracia liberal.

Si Macron pudo pasar al ballotage y ganarlo, fue en buena medida por haber salido del PS, por haber competido por fuera de los partidos tradicionales y por haber logrado que en la campaña se hablara más de su matrimonio con su antigua profesora (mayor que él) que de su filiación socialdemócrata y de su cargo de ministro de Hacienda en el gobierno de Francois Hollande.

De todos modos, acabó siendo blanco del cismo anti-sistema. Mientras una París ardiente, con aires del Mayo Francés de 1968, reclamaba la caída del presidente, la inteligencia británica comenzó a percibir rastros de una ciber-acción rusa para incrementar el volumen y la violencia de las protestas, que pasaron velozmente de reclamar que no se aplique el nuevo impuesto a los combustibles, a exigir la renuncia de Macron.

Paralelamente, la detención en Vancouver de la ejecutiva de Huawei, Meng Wanzhou, reabrió una sospecha que lleva varias décadas: El PC chino realiza ciber-espionaje en gran escala contra potencias occidentales. Y en los últimos años, el espionaje para acceder a secretos tecnológicos y empresariales se habría realizado a través de chips en productos de alta tecnología que empresas como Huawei comercializan en Europa y América.

El asedio del poderío cibernético ruso y del espionaje empresarial chino reingresaron al debate mundial cuando EE.UU. despedía a George Herbert Walker Bush, quien como embajador en Pekín y director de la CIA en tiempos de Gerald Ford, colaboró con el asenso de los reformistas Deng Xiaoping y Zhao Ziyang, quienes sepultaron del colectivismo de planificación centralizada iniciando el salto chino hacia el desarrollo. Y luego, como presidente número 41 de la Unión, timoneó el traspaso a Rusia de los arsenales nucleares de las ex repúblicas soviéticas Ucrania y Kazajstán.

Hoy, Rusia es una potencia militar y China una potencia económica.

En una reconfigurada Confrontación Este-Oeste, tanto la democracia liberal como las alianzas militares y económicas de Occidente (OTAN, UE, etcétera) se encuentran bajo asedio ruso, mientras la supremacía tecnológica y económica de Estados Unidos está cerca de ser superada por el avance chino.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)