Claudio Fantini
Claudio Fantini

Una idea delirante

Medio país quedó estupefacto. Trump propuso que maestros y profesores vayan armados a dar clases.

Parecía increíble que el presidente sugiriese algo semejante. Aún si hubiera sido una broma de mal gusto, habría tenido más lógica que la idea de Trump.

Si se hubiese referido a la masacre del año pasado en un festival musical de Las Vegas, ¿habría sugerido que los músicos subieran al escenario armados?

Más tarde propuso aumentar la edad para comprar armas. La realidad es que ni las escuelas son los únicos escenarios de masacres, ni los autores son siempre menores.

"Son las armas, estúpido", se le podría decir, parafraseando a Bill Clinton refiriéndose a la economía.

También hay patologías de los tiempos. En los años 20, cuando apareció el subfusil Thompson (la primera ametralladora) a las masacres las cometían, por ejemplo, los matones de Al Capone y Lucky Lucciano, no lunáticos en trance sanguinario.

Fue a partir de la guerra de Vietnam que comenzó la patología. La cuestión no es el derecho a poseer un arma, sino el derecho a tener arsenales. En países como Israel y Suiza, hay un fusil de guerra en cada casa. Pero es para resistir una invasión extranjera, algo que jamás sucedería en Estados Unidos. Puede ser atacado, como en Pearl Harbor o el 11-S, pero no invadido.

Los lobbies que defienden este insólito statu quo armamentista alegando la II Enmienda, financian la política con dinero de los grandes fabricantes de armas. Ciertamente, también las tabacaleras eran poderosas, sin embargo, perdieron un histórico juicio. Es así, pero porque no tenían lobbies tan eficaces y bien organizados como la industria de las armas.

La II Enmienda es del siglo XVIII y refleja el proceso de expansión hacia el Oeste, que se hizo a través de colonos (no del ejército). El colono debía defender solo los territorios indios que ocupaba para criar ganado. A los pueblos que fueron naciendo en el Oeste Medio y el Lejano Oeste, el Estado sólo les proveía un sheriff con pocos asistentes. La gente debía protegerse sola de los indios que luchaban por sus territorios y de los forajidos que buscaban oro y asaltaban caravanas.

Aquel tiempo y las armas que existían, nada tienen que ver con este tiempo y estas armas. Sin embargo, la corriente de la filosofía del Derecho conocida como "originalismo", defiende la interpretación fija y literal de la Constitución norteamericana. Eso es parte del problema que Trump quiere solucionar armando a maestros y profesores en las escuelas.

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