Claudio Fantini
Claudio Fantini

Hemiplejia moral

"Hemiplejia moral” es la imagen que usó Ortega y Gasset para explicar los posicionamientos sesgados por la ideología. Igual que el trastorno originado en el cerebro que paraliza la mitad del cuerpo, la ideología puede paralizar la capacidad de discernimiento frente a la realidad.

Si un poder impera por encima de las leyes, sin respetar derechos y garantías elementales y eliminando el pluralismo, la diversidad y la libertad de prensa y expresión, es una dictadura. Pero la hemiplejia moral de la que habló Ortega y Gasset en uno de los prólogos de La Rebelión de las Masas, establece que la dictadura existe cuando actúa de ese modo un poder situado en la vereda ideológica opuesta.

Un poder con esos mismos rasgos, pero situado en la vereda ideológica del observador moralmente hemipléjico, no es dictadura.

Cuba está desnudando la hemiplejia moral en muchas partes del mundo. El presidente argentino pudo ver y denunciar públicamente los excesos represivos contra la protesta social en Colombia, pero al mirar el caso cubano sólo ve consecuencias del bloqueo norteamericano. Predica la autodeterminación de los pueblos pero su propio bloqueo ideológico (o el que le impone el kirchnerismo) lo hace guardar silencio frente a la brutal represión de un régimen para impedir, precisamente, que el pueblo cubano pueda elegir sus gobierno y su destino.

El jurista y sociólogo argentino Roberto Gargarella llama “complicidad por omisión” a los silencios frente a crímenes evidentes.

En la otra vereda también hay miradas deformadas por las lentes ideológicas. Jair Bolsonaro puede ver y denunciar el carácter represivo y dictatorial del régimen cubano, pero a su denuncia la invalida la defensa que tantas veces hizo del golpe de Estado de Castelo Branco contra Joao Goulart y de la dictadura que instauró en Brasil, incurriendo incluso en la aberración de elogiar al coronel Ustra, máximo exponente de la tortura en aquel régimen.

El partido izquierdista Unidas Podemos, que convirtió en bandera propia el aborrecimiento al dictador Francisco Franco, niega que en Cuba impere una dictadura, deplorable posición que afecta la imagen del gobierno español del que forma parte como socio minoritario. Pero su contracara, el partido ultraderechista Vox, que puede ver la dictadura en la isla caribeña, no la ve ni la admite en el franquismo y en las oscuras páginas plagadas de crímenes, brutalidad y censura que dejó en la historia de España.

Las carencias que padece el pueblo cubano se deben en parte al bloqueo norteamericano y en parte a un sistema económico incapaz de generar crecimiento, desarrollo y bienestar social. El régimen hace del injusto bloqueo la coartada para tapar la improductividad del sistema económico y la inutilidad de una casta que sólo muestra capacidad para defender su poder y para generar propaganda y adoctrinamiento.

Frente a estas protestas inéditas, la casta burocrática imperante recurrió a la represión, usando cuerpos antidisturbios de elite como los Boinas Negras y fuerzas de choque parapoliciales que, vestidos de civil, atacan a los manifestantes con desmedida violencia. Las fuerzas represivas detuvieron a más de un centenar de manifestantes, a los que no se permitió siquiera llamar a sus familias y cuyos paraderos se desconocen.

El corte de internet bloqueó la comunicación horizontal que posibilita las manifestaciones auto-convocadas. Sumado al toque de queda y militarización en las ciudades, devolvió al régimen el control de las calles. Al silencio lo completó la versión única de los medios oficialistas, que no hablan de protestas sino de “sucesos desestabilizadores” organizados por Washington.

La represión puede justificarse, si no comete excesos y es ejercida por fuerzas policiales, sólo cuando las protestas se tornan violentas. En Cuba se vio exceso represivo de la policía (como también se vio en Colombia y en Chile), con el agravante del uso de fuerzas de choque. Los grupos parapoliciales cubanos actúan con la misma agresividad que los “colectivos” chavistas en Venezuela y que los basijis, comandos civiles que el régimen iraní ha usado para atacar brutalmente las movilizaciones estudiantiles y demás manifestaciones de protesta.

Eso es represión sucia; forma parte del repertorio represivo que usa el régimen castrista para recuperar el control de las calles y está a la vista. Sólo pueden no verlo aquellos que padecen hemiplejia moral.

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