Claudio Fantini
Claudio Fantini

¿Guerra entre Francia y Brasil?

La posibilidad de una guerra entre Brasil y Francia, planteada por un estudio militar realizado por el ejército brasileño, puede sonar absurdo, pero hay razones para no ignorarla.

Por el momento en que se hizo ese informe de 45 páginas titulado “Opciones de Defensa 2040” y hecho público por Folha de Sao Paulo, es posible sospechar que se trata de un gesto hostil de Jair Bolsonaro hacia Emmanuel Macron, con el cual tuvo un duro cruce por la presión francesa para que su gobierno actúe contra los incendios del año pasado en Amazonia. Pero aunque se tratara sólo de un gesto y no de una seria hipótesis de conflicto, mencionar a través del Ejército la posibilidad de una guerra, poniéndole incluso un momento, el año 2035, es una señal preocupante.

Aunque a simple vista no parezca, Brasil y Francia son países fronterizos, porque de los casi 1300 kilómetros de frontera que tiene la Guyana Francesa, más de la mitad son con el gigante sudamericano. El resto la separa de Surinam.

Macron habló como vocero de Europa cuando alertó sobre la devastación incendiaria de la selva amazónica. La UE sospecha que Bolsonaro actúa a favor de intereses que están detrás de la deforestación de lo que consideran pulmón del planeta. A su vez, el Planalto considera una injerencia imperial a la presión europea por la preservación de selvas en territorio brasileño. Y según el estudio militar, París se valdría de los yanomamis, pueblo indígena cuyas tierras ocupan más de 9 millones de hectáreas en Brasil y unos ocho millones en el Alto Orinoco venezolano.

Los yanomamis proclamarían su independencia en el 2035 y, como no podrían defenderse de Brasil, fuerzas galas entrarían en acción desde la Guyana Francesa.

La probabilidad mayor es que se trate de una jugada política con dos objetivos: justificar un incremento del presupuesto militar para fortalecer al sector castrense (con el que se identifica Bolsonaro) y lanzar un mensaje hostil a Macron. De paso, todo lo que sea contra Macron recibe, de manera abierta o encubierta, el respaldo de Donald Trump, cuyo gobierno profesa el negacionismo del cambio climático y desprecia a los ambientalistas.
Pero aún tratándose sólo de un gesto de hostilidad política apuntado a justificar un fuerte incremento del presupuesto de Defensa, el estudio de prospectivas militares que lo vehiculiza no utiliza fundamentos descabellados.

En Latinoamérica los pueblos indígenas son los mayores defensores del medio ambiente porque lo consideran su hogar. Convertir la selva amazónica en países soberanos de etnias nativas, quitando la soberanía a estados que la desprotegen, sería funcional a la visión europea sobre el cambio climático. Alentar la emancipación yanomami en Brasil no parece imposible, porque el régimen militar de los años 70 los avasalló con carreteras que les causaron estragos y porque, en los 80, Brasilia los desprotegió ante la invasión de buscadores de oro que los diezmó con un genocidio.

Es posible que la respuesta irónica de París calificando al informe como absurdo, sea una sincera negación de que exista un plan galo para militarizar la Guyana Francesa y lanzar una guerra en el año 2035. Aún así, este nuevo pico de tensión debe ser tomado en serio.

Hasta hoy, Francia y Brasil mantienen tratados de cooperación militar y realizan maniobras navales conjuntas. Pero sus respectivos presidentes se desprecian y la cuestión que los enfrenta crecerá en las próximas décadas, al ritmo del calentamiento global.

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