Claudio Fantini
Claudio Fantini

Los delirios del dictador

Los relatos desopilantes de Maduro siempre buscaron blindar su liderazgo y se inspiraron principalmente en los capítulos místicos de la doctrina Juche con la que Kim Il Sung estableció que él y su descendencia tienen poderes sobrenaturales.

Por eso la Constitución norcoreana dice que el creador del régimen es inmortal y protege de enemigos y traidores a su dinastía.

Por caso, el retorno de Chávez convertido en pajarito tenía dos mensajes: Chávez vive y ha vuelto a bendecir el liderazgo que le confirió, antes de morir, al elegirlo como sucesor.

Pero esta vez no recurrió al blindaje espectral que le brinda el comandante omnipresente. Decirles a los militares que viajó “al futuro” y vio que “todo salió bien” para el régimen que encabeza, parece inspirado en Ray Bradbury.

Probablemente el dictador venezolano jamás leyó al genial creador de ficciones literarias. Pero en uno de sus cuentos, el escritor norteamericano hablá de un hombre que dice haber creado una máquina con la que viajó al futuro y pudo ver que se trata de un tiempo que merece ser vivido, porque la especie humana pudo superar graves riesgos como el colapso ecológico y logró avances tecnológicos que plagaron la vida de placeres, alegrías y satisfacciones.

La afirmación delirante de Maduro ante los militares no sólo parece inspirada en la trama de ese relato llamado “El convector Toynbee”. También parece inspirarse en lo que quiso señalar Bradbury con esa historia. Sucede que la sociedad a la que pertenecía el hombre que dijo haber viajado al futuro, estaba abrumada por el desánimo de haber perdido la confianza en el porvenir. Por eso había bajado los brazos, entregándose a una abulia angustiada. La descripción del futuro como un tiempo venturoso y amable que merece ser vivido, sacó a la sociedad del desánimo y la angustia paralizante.

Sin dudas, Maduro busca un efecto semejante al obtenido por la mentira del personaje de Bradbury. Lo que hizo el dictador chavista al afirmar que fue al futuro y vio que todo “salió bien”, es advertirle a los militares que quienes, desalentados por la calamitosa realidad venezolana, apuesten a la debacle del régimen y se sumen a conspiraciones para destituirlo, quedarán en el bando de los perdedores y pagarán las consecuencias por su traición, ya que en su visita al porvenir él mismo pudo comprobar que la dictadura chavista subsistirá triunfal.

Como si Trump le dijera al fiscal Mueller y a los demócratas: “más vale que desistan de someterme a juicio político por el Rusia-gate. He viajado al futuro y pude ver que ganaré la reelección y completaré un segundo mandato exitoso y colmado de prestigio”.

La estratagema de viajar al futuro y saber el desenlace de la encrucijada actual sería genial de no resultar tan absurda y delirante. Maduro puede retener la lealtad monolítica de los militares por muchas razones oscuras, pero difícilmente lo consiga logrando que su historia del viaje al futuro tenga el mismo efecto disuasivo que tuvo la mentira de Craig Bennett Style, el personaje de El convector Toynbee.

Por el contrario, lo que logró con esta nueva incursión en lo descabellado, es mostrar temor de que las calamidades causadas por su gestión acaben convenciendo a muchos oficiales y soldados de que el mejor servicio que pueden hacer a su país es conspirar contra un régimen tan inepto y envilecido.

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