Claudio Fantini
Claudio Fantini

Lo que dejó el juicio político a Trump

La exoneración que se impuso en el juicio político a Donald Trump ¿prueba la inocencia del presidente en los casos que le imputaron?

No necesariamente. Habría probado su inocencia si el mayoritario voto absolutorio hubiese sido consecuencia de un análisis minucioso y un debate profundo sobre las pruebas y los testimonios presentados por la parte acusatoria. Pero no fue así, porque la Casa Blanca y los senadores oficialistas impidieron que los fiscales puedan presentar las pruebas documentales y los testimonios que intentaron exponer.

Un juicio político no es igual a un proceso ordinario, pero tampoco es tan absolutamente diferente como para que, en la dilucidación de la culpabilidad o inocencia de un acusado, se pueda prescindir de pruebas y testigos.

De hecho, en todos los juicios políticos que hubo en Estados Unidos, que no son sólo los tres presidenciales (Andrew Johnson en el siglo 19; Bill Clinton en el siglo 20 y Trump en el 21) sino cerca de una veintena que incluyen ocho destituciones de jueces y varias absoluciones a congresistas, la parte acusadora pudo presentar ante los senadores las pruebas y los testimonios que requirió.

Esta vez no. Por eso el resultado muestra dos cosas: el dominio de Trump sobre el Partido Republicano, donde hace cuatro años lo trataron como impostor; y la mayoría republicana en el Senado.

Con eso alcanza para la exoneración. Pero para la demostración de inocencia hace falta analizar y debatir sobre pruebas y testimonios. Y eso no se pudo debido al bloqueo impuesto por el presidente y sus senadores.

Eso que faltó en este juicio político ¿habría modificado el resultado? Posiblemente no, porque estaba prefijado, tal como lo había anunciado Micht McConnell, el jefe de los senadores oficialistas. Pero seguramente habría elevado el precio histórico y político a pagar por absolver a Trump. Dos hechos permiten afirmar esto: Uno, el párrafo del libro aun no publicado pero adelantado por The New York Times, en el que el ex consejero en Seguridad Nacional John Bolton relata lo que el propio Trump le dijo sobre la presión a Ucrania para obtener “un favor” a su campaña electoral. Y dos, el hecho de que Trump y sus senadores hayan impedido la exposición de esas pruebas y testimonios en el proceso. Sencillamente, de no haber sido muy comprometedores, no habrían cometido el estropicio procesal de censurarlos.

Así las cosas ¿qué implicancia tendrá el resultado del impeachment en el escenario político norteamericano? Parece indudable que a Trump lo fortalecerá. Si bien el modo en que se llegó a la absolución no elimina la sospecha que pesa sobre el presidente, en el núcleo duro de apoyo con el que cuenta desde hace tiempo el fervor por Trump crecerá porque acaba de anotarse otro triunfo sobre sus opositores demócratas. Y las bases del magnate neoyorkino son exitistas, por en ende, en su evaluación de las cosas, el éxito que implicó la exoneración pesa más que las sospechas que el juicio no despejó.

Pero el fortalecimiento político de Trump no implica que también se fortalezca la fuerza política conservadora. Por la forma en que finalmente sus senadores impusieron su mayoría para absolverlo, el Partido Republicano sale del impeachment con una mancha en su larga historia.

En 1975, Richard Nixon tuvo que renunciar porque los congresistas conservadores dejaron en claro que no serían cómplices de un delito y que en un juicio político por el caso Watergate actuarían pensando en la Constitución, no en el partido. Con la redentora excepción de Mitt Romney, los senadores conservadores de hoy decidieron lo contrario.

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