Claudio Fantini
Claudio Fantini

Batalla entre gigantes

Un duro combate entre soldados indios y chinos, con decenas de muertos y heridos, rompió el reinado absoluto del Covid19. Desde hace meses, el coronavirus concentra la atención mundial y las tensiones entre potencias también tienen que ver con la pandemia.

Pero a la monotonía de las noticias sobre contagios y brotes, la sacudió la noticia de la batalla en la que los efectivos chinos mataron a veinte militares indios en el Valle de Galwan, donde las fuerzas de ambas potencias llevaban meses tomando posiciones y construyendo infraestructura.

Esa zona es parte de los miles kilómetros sobre los que Nueva Delhi y Beijing mantienen un viejo diferendo. Galwan se extiende entre la región de Ladakh y Aksai Chin, una meseta yerma y deshabitada pero de gran valor estratégico para China, porque conecta el Tíbet con Xinjián.

Cuando Mao Tse-tung invadió el Tíbet en 1950, el gobierno de la India que encabezaba Jawarharlal Nehru apoyó al Dalai Lama y acogió a miles de tibetanos, permitiendo que formaran un gobierno en el exilio en Itanagar, la capital del Estado indio de Arunachal Pradesh.

El régimen chino llama Tíbet del Sur a Arunachal Padresh y reivindica su territorio como propio.

La posición india respecto a la cuestión tibetana motivó la guerra de 1962. En ese conflicto, China venció y se apropió de Aksai Chin. Desde entonces, el extenso valle que se extiende entre Aksai Chin y la región de Ladakh, bajo control indio, es disputado por ambas potencias.

No es el único diferendo entre los dos países más poblados del mundo. La dificultad para delimitar fronteras en el Himalaya genera disputas entre China y Bután, el reino budista que tiene a la India como protectora.

El budismo de Bután fue introducido por los tibetanos en el siglo VIII, lo que establece un fuerte vínculo entre el reino tutelado por el Estado indio y el reino lamaísta invadido por el Ejército Rojo y anexado por Mao.

Otro punto de tensión es el proyecto de establecer un corredor económico a través de Cachemira, con el que China procura acceder al Mar Arábigo, donde construyó un puerto de aguas profundas en Gwadar. India quiere impedir que ese corredor pase por sus territorios en Baltistán.

Desde que el ala dura del partido nacional-hinduista Baharatiya Janata llegó al poder con Narendra Modi, el ejército indio busca posicionarse en todos los puntos disputados con China. Uno de esos puntos es el Valle de Galwan, donde ahora se produjo la batalla entre militares indios y chinos.

Negociadores de ambas potencias asiáticas se sentaron a dialogar en Wuhan, pero de la ciudad de donde salió el coronavirus, no salió ningún acuerdo sobre la larga y problemática frontera.

El riesgo de expansión del conflicto es inmenso porque se trata de estados con arsenales nucleares y porque, además, puede involucrar a Estados Unidos.

El nudo gordiano está en lo que fue el antiguo principado de Cachemira. China y la India tienen alianzas cruzadas y contradictorias. Por su antigua disputa con India por el control de Cachemira, Pakistán apoya a China en las controversias territoriales que tiene con Nueva Delhi. Por esos diferendos y tensiones con el país que independizaron Nehru y Gandhi, China también está apoyando a Pakistán. Pero Beijing desconfía de los paquistaníes porque en sus elites militares y gubernamentales hay altos cargos que apañan a los grupos islamistas que apoyan el separatismo de los uigures, la etnia musulmana que habita la provincia china de Xinjiang.

A su vez, India está ganando el apoyo norteamericano, que creció de manera notable desde la multitudinaria recepción que en febrero le hizo a Donald Trump el primer ministro Narendra Mori, en el gigantesco estadio de cricket de Ahmedabad. No obstante, Washington continúa siendo aliado de Islamabad, a pesar de que los jeques pashtunes de la región paquistaní de Wasiristán apoyan al talibán afgano y al líder de Al Qaeda Aymán al Sawahiri.

China y Estados Unidos tienen un aliado en común, Pakistán, del que ambos desconfían. Y por primera vez desde la guerra de 1962 en Ladakh y Akai Chin, India se apoya en Washington, apostando a la escalada de tensiones políticas entre Trump y Xi Jinping.

¿Cómo actuarán estas alianzas cruzadas y contaminadas de contradicciones y desconfianzas, si la batalla en el Valle de Galwan deriva en una escalada militar entre los dos gigantes asiáticos?

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados