Claudio Fantini
Claudio Fantini

Atrapados sin salida

Estados Unidos es desde su origen un Estado de Derecho. Quizá allí está la explicación de lo que ha decidido la Cámara de Representantes: imponer el juicio político a Donald Trump.

Si existen pruebas de que un presidente pudo haber transgredido el marco jurídico que lo contiene, solo hay dos alternativas: los legisladores le imponen un juicio político, o se convierten ellos en transgresores del marco jurídico.

Que hayan sido los demócratas quienes votaron por el impeachment dispara una serie de interrogantes. ¿Cree el Partido Demócrata que el Senado, la cámara que realizará el juicio propiamente dicho, podría encontrar culpable a Trump y destituirlo si llega a la conclusión de que efectivamente cometió abuso de poder y obstrucción de la justicia? La respuesta es “No”.

La dirigencia opositora está convencida de lo que resulta evidente: con una mayoría de 53 escaños oficialistas sobre 47 opositores, parece imposible que se alcance los dos tercios (67 votos sobre cien bancas) para imponer la destitución del presidente.

El vaticinio de la votación en la cámara alta surge de las propias declaraciones de los senadores republicanos, quienes adelantan su decisión de absolver a Trump. El jefe de la bancada conservadora, Mitch McConnell, llegó incluso a decir que va a coordinar con la Casa Blanca todos sus movimientos en el proceso, lo que equivale a anunciar que violará la división de poderes que caracteriza a las democracias representativas.
De tal modo, si los cálculos llevan a la conclusión de que Trump saldrá absuelto, por qué impusieron un juicio político. ¿calculan acaso que el proceso, en sí mismo y aunque no logre la destitución de Trump, dañará la imagen del presidente lo suficiente como para debilitar su candidatura a la reelección? La respuesta es “No”.

La dirigencia demócrata parece convencida de que el juicio político favorecerá políticamente a Donald Trump, porque el magnate neoyorkino es un experto en victimizarse y seguirá esgrimiendo la teoría conspirativa de que es blanco de una cacería de brujas, lanzada por la elite política que no puede derrotarlo en las urnas.

La sensación es que podría ocurrir lo mismo que con Bill Clinton, cuya popularidad creció tras el fallido juicio político que le aplicaron en 1998, por el caso Lewinsky, posibilitando además el triunfo demócrata en las elecciones de medio término.

Si la sensación reinante en la dirigencia demócrata es que Trump será absuelto por el Senado y que el impeachment potenciará la competitividad del presidente en la elección del año próximo ¿por qué su mayoría en la cámara baja impuso el juicio político?

Probablemente, por entender que no tenía otra alternativa.
Si existen pruebas contundentes de que un presidente ha violentado el marco legal, y los demócratas están convencidos de que existen, los legisladores están obligados por la Constitución a denunciarlo y a juzgarlo.
De no hacerlo, por considerar que podría resultarles políticamente inconveniente, entonces serían ellos quienes estarían violentando el marco legal.

Si el Estado de Derecho ha sido vulnerado, no pueden ser todos inocentes. En esa situación, sólo puede haber culpables y cómplices.

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