Claudio Fantini
Claudio Fantini

Argentina y los tics totalitarios

Obviamente, Argentina no es un país totalitario. Sin embargo, desde hace años se producen acciones inspiradas en el totalitarismo.

Los gobiernos kirchneristas usaron los servicios de inteligencias para poder presionar a propios y ajenos, mientras financiaban aparatos de propaganda para construir culto personalista y difamar a opositores y críticos. Pero no está claro que el gobierno de Mauricio Macri haya desterrado totalmente ciertos tics totalitarios. Una señal preocupante es la recurrente aparición y difusión pública de conversaciones privadas de Cristina Kirch-ner con el ex secretario general de la Presidencia, Óscar Parrilli.

En esos diálogos, la expresidenta usa términos vulgares para referirse incluso a dirigentes de su propio espacio político.

Las escuchas no son ilegales porque fueron ordenadas por jueces en el marco de investigaciones judiciales. Lo ilegal es que se filtren a la prensa. Y que haya medios que difundan esos diálogos privados, si bien no constituye un delito, remite a una práctica típica de algunos totalitarismos comunistas.

En La insoportable levedad del ser, Milan Kundera alude a lo que hacía el régimen comunista de Checoslovaquia a través de Tomás, el personaje de la novela publicada a mediados de los años 80. Sus espías grababan conversaciones telefónicas de disidentes y las hacían difundir por la radio.

"Es curioso. La gente emplea palabras groseras de la mañana a la noche. Pero cuando escucha por la radio a una persona conocida y que respeta diciendo mierda, se decepciona". Esa reflexión del personaje de Kundera acompaña el tramo que explica que el objetivo del régimen comunista al difundir por radio charlas entre disidentes, era mostrar que "las personas que hablan mal de la Unión Soviética, también se calumnian mutuamente empleando palabras groseras".

Uno de los disidentes atacados de ese modo fue el novelista Jan Prochazka, cuyas conversaciones telefónicas con el profesor Vaclav Cerny, fueron grabadas y difundidas por radio.

"La policía secreta existe en todo el mundo. Pero que se permita emitir públicamente sus grabaciones por radio es algo que solo existe en Bohemia", dice el personaje de la novela de Milan Kundera.

Pues bien, también existe en la Argentina. Y como lo difundido en los medios de comunicación afecta negativamente la imagen de la principal adversaria del presidente Macri, es imprescindible que el gobierno repudie estos hechos recurrentes y que la Justicia investigue, dilucide y castigue a los responsables de las filtraciones ilegales de esas grabaciones que no debieran salir de los juzgados que las ordenaron.

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