Claudio Fantini
Claudio Fantini

Alguien que puede explicar

El mejor argumento para votar a Mauricio Macri no lo dio Durán Barba a pesar de ser el principal asesor electoral del presidente, ni Marcos Peña a pesar de ser el jefe de Gabinete.

Tampoco lo dio ninguno de los que integran la mesa chica del poder. El argumento más medular y profundo para votar a Macri lo dio el senador peronista Miguel Ángel Pichetto.

La cúpula macrista lleva tiempo balbuceando una justificación lamentable para el voto que reclama: frente a Cristina Kirchner, Macri es “el mal menor”.

El propio asesor ecuatoriano dijo en una entrevista que el gobierno es malo pero Cristina es peor.

En cambio Pichetto, cuando le preguntaron a quién votaría llegado el caso de tener que optar entre Cambiemos y el kirchnerismo, explicó con otras palabras que, en esa disyuntiva, el jamás votaría a la opción que exprese una cultura autoritaria. Por lo tanto, aún reconociendo todos los defectos que pueda tener, Pichetto apoyaría la opción que esté parada en la vereda de la cultura democrática.

Eso es lo que debieran explicar desde hace tiempo el presidente y sus principales colaboradores políticos. Pero no lo hacen. Reclaman el voto en calidad de “menos peores” y se empantanan en argumentaciones sobre la apertura económica y la necesidad de derrotar al déficit y la inflación, siendo que es precisamente en ese terreno donde más dificultosa se hace la justificación del voto a Macri.

Fue un dirigente peronista que apoyó a los presidentes Carlos Menem, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina, quien apuntó a la disyuntiva medular: cultura democrática vs. cultura autoritaria.

Con vicios y opacidades, con superficialidad y con grandes carencias en la cultura política, Cambiemos es la fuerza que está parada en la vereda de valores como el pluralismo y la sociedad abierta. A la otra vereda, la aceptación del liderazgo mesiánico y personalista exuda una cultura política de matriz autoritaria, constructora de mayorías que excluyen y avasallan a las minorías, a las que anatemiza como “enemigas del pueblo”.

Aunque lo ignoren Macri y su entorno, la cultura democrática que representan se nutre en las ideas de notables liberales como Isaiah Berlin y Karl Popper. En cambio, el accionar de los gobiernos que comandaron Kirchner y su esposa dejó a la vista el pensamiento de Carl Schmitt, dividiendo sociedad y política entre amigos y enemigos, ideario que les llegó a través de Laclau y otros reivindicadores del populismo.

Ese es el punto en el que, para quienes prefieren el pluralismo y la sociedad abierta al mesianismo personalista y sectario, el gobierno de Cambiemos es “menos malo” que la concepción de poder que lo antecedió y que ahora debe enfrentar de nuevo.

Tendrían que haberlo explicado el presidente, el jefe de Gabinete o el gurú político que los asesora. Pero lo explicó Miguel Angel Pichetto. Y cuando lo hizo, muchos partidarios de la democracia liberal entendieron que ese senador peronista sería, quizá, el mejor candidato a la vicepresidencia en la fórmula que encabeza Macri.

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