Casilda Echevarría
Casilda Echevarría

Un voto de esperanza

El 1° de junio con el resultado de las elecciones internas hubo quienes se sorprendieron con lo sucedido dentro del Partido Nacional. Múltiples son las interpretaciones de por qué el candidato, que muchos categorizaban de muy joven, aunque ya no lo es tanto, ni en edad cronológica, ni en experiencia, tomó la delantera en la carrera hacia la candidatura única del Partido Nacional; la respuesta, más allá de especulaciones, se encuentra en el fuero íntimo de cada uno de los votantes que optó por él.

El 1° de junio con el resultado de las elecciones internas hubo quienes se sorprendieron con lo sucedido dentro del Partido Nacional. Múltiples son las interpretaciones de por qué el candidato, que muchos categorizaban de muy joven, aunque ya no lo es tanto, ni en edad cronológica, ni en experiencia, tomó la delantera en la carrera hacia la candidatura única del Partido Nacional; la respuesta, más allá de especulaciones, se encuentra en el fuero íntimo de cada uno de los votantes que optó por él.

Sin embargo, no necesariamente el voto a Lacalle Pou haya sido en contra de Larrañaga o viceversa, ambos candidatos con su propuesta lograron adhesiones, sin despreciar al otro o sus ideas.

El desafío de estos dos candidatos, cada uno con su perfil particular, fue lograr que sus respectivos votantes vieran a los del otro como adversarios y no como enemigos y que apoyar una u otra opción no se percibiera como rechazo por la otra. Esa actitud permitió sellar una fórmula presidencial creíble, con objetivos comunes.

Quizás haya sido esa competencia sin ironías de otra época, sin ataques personales que sólo logran denostar a quien los hace, lo que llevó a todo el Partido al éxito de una fórmula sólida, que pudo darse el abrazo anunciado.

La demostración de civilidad no favorece sólo a un partido sino a la sociedad que integra, alienta un sentimiento de esperanza, un camino de concordia en el cual la dignidad personal sea respetada como un valor.
Mucho hay por hacer, mucho por mejorar y quizás también por mantener, lo importante es que las decisiones no se tomen en contra de personas o sectores sino en favor de ideas, el consenso en una sociedad no es posible, pero sí es necesario el diálogo con respeto.
No precisamos enemigos entre los dirigentes políticos, requerimos de personas responsables que puedan encontrar caminos comunes para lograr objetivos en beneficio del país.

Todos los partidos tienen como preocupación prioritaria lograr que aquellas personas y familias que no alcanzan un nivel satisfactorio de vida vean que se les abren puertas hacia mejoras en posibilidades de trabajo y de vivienda y acceden a mejores y más eficientes servicios de salud y de enseñanza y ello en un marco de mayor nivel de seguridad. El camino hacia soluciones será menos sinuoso en tanto se sumen ideas, despojadas de personalismos, con la honestidad intelectual de reconocer los méritos ajenos y permitiendo que las ideas propias sean aprovechadas por quienes ejerzan la primera magistratura ocasionalmente.

Probablemente el próximo gobierno no cuente con mayorías parlamentarias, por lo cual el cargo de Vicepresidente de la República es de especial trascendencia para conformar las mayorías necesarias para derogar o dictar normas, según sea el caso, para un futuro mejor para el país.

La cohesión política interna permite mayor solidez a la hora de negociar con terceros países y una mejor defensa hacia embates exteriores, de modo que sea cada vez menos intensa la presión al gobierno en el sentido de adoptar medidas que sólo benefician a gobiernos extranjeros, convirtiéndonos en recaudadores de aquellos que más que representar democracias nos hacen rememorar las épocas feudales estudiadas en la historia remota, en perjuicio de las inversiones en nuestro país.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)

º