Casilda Echevarría
Casilda Echevarría

Templanza, virtud perdida

Pena da ver que la desesperación por mantenerse en un cargo o el pánico que ocasiona la idea de no lograr el sillón deseado, llevan a algunos precandidatos y sus seguidores a la peor mala educación.

Ningún otro partido está montando tan triste espectáculo como el que, adoptando actitudes de niños malcriados, muestran precandidatos y dirigentes del Partido Nacional.

Esto trae a mi recuerdo otras actitudes similares de quienes, también creyéndose dueños de la colectividad partidaria, desairaban a quienes en aquel momento solo representaban el 12% del partido, claro que poco después esa minoría despreciada se tornó mayoría y en un claro ejemplo de hidalguía de su dirigente no hubo revancha alguna.

En el Partido que se forjó en un permanente grito de libertad y bajo el lema: la Unión nos Hará Fuerza, hoy se encuentran los mayores destructores de la unidad y democracia, dando por tierra todo aquello que con tanto ahínco defendieron nuestros abuelos.

Orgullosamente blancos debieran estar aquellos que con honestidad, hombría de bien, buena educación y propensión a la unión integren el Partido Nacional. Aquellos que solo pueden criticar sin fundamentos, despreciar sin convicción e ignorar cayendo en la más indigna de las actitudes no representan al Partido Nacional, al verdadero, al que se ha honrado por generaciones.

La envidia ha llevado a límites tales que se llega a justificar que gastar el dinero del estado, de empresas privadas y de funcionarios ingresados al estado es mejor que utilizar el propio para la campaña electoral.

Se podrá estar o no de acuerdo con que se aumenten los ingresos de los jubilados mediante prestaciones en especie, como la solución habitacional o subsidio para el transporte, que hoy existen, pero ello permite que la transferencia a esos efectos no caiga dentro de la caja negra del BPS esquilmada por jubilaciones no merecidas o prestaciones de salud abusivas. Ideal sería que cada uno reciba, a su retiro el dinero que le corresponda y lo gaste en lo que mejor le cuadre, pero cuando esto no es posible, al menos la medicina, para aquellos que no la pueden obtener de las facilidades hoy disponibles, es importante que sea accesible.

País bananero han dicho algunos desde otras tiendas al referirse a la medida de medicamentos sin costo para jubilados y pensionistas, justificando, sin embargo las tarjetas del Mides por ser, según este precandidato, de carácter alimenticio. Sabido es que la prestación es en dinero y para personas en capacidad de trabajar; no resulta, por tanto, comprensible tan drástica aseveración, sin calificarla ni a esa ni a la persona, a pesar de las injurias proferidas por esta última contra quien piensa diferente.

De tiendas opositoras, sin embargo, otra es la actitud de un precandidato que alienta acuerdos para el caso de obtener el honor de ocupar por tercera vez la más alta magistratura del país; la experiencia de gobierno ciertamente le permite ver con mayor claridad los objetivos nacionales.

El Partido Nacional no pertenece a persona alguna, es su tradición, sus principios y amor a la libertad y la democracia que lo sostienen; faltaría un líder que articulara el rebaño. Lamentablemente el líder natural se inhibe de ejercer su liderazgo.

¡Orgullosamente Blanca del Partido Nacional que me dejaron mis abuelos, libre y democrático, abierto a renovarse y a vientos de cambio!

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