Casilda Echevarría
Casilda Echevarría

Principio auspicioso

Al abrir el nuevo período de la legislatura, el novel Presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Gandini, dio comienzo con un discurso auspicioso, resaltando los principios de ética y transparencia en la gestión pública, la austeridad y mejora del gasto público.

Estos conceptos debieran estar siempre presentes en la labor de gobierno, pero es bueno que los gobernantes se comprometan y recuerden su compromiso con los mismos.

En momentos en que el apego a los intereses públicos cede lugar al nepotismo y la búsqueda de beneficios propios, el discurso de Gandini es auspicioso y como muestra de coherencia, eliminó el brindis habitual para festejar la asunción de un nuevo presidente de la Cámara.

La transparencia en la gestión pública implica no solo el aspecto formal de asistencia, tanto a la Cámara como a las Comisiones, sino también en cuanto a que el trabajo realizado sea fructífero y afín a todo aquello que se haya difundido en las campañas electorales como programas de gobierno. No se trata solo de presentar nuevos proyectos de ley, sino de discutir con razonabilidad los proyectos a estudio, sea de quien sea la iniciativa. Es legítimo que los votantes puedan evaluar si los representantes que han elegido se comportan como se comprometieron a hacerlo y procuran realmente buscar los acuerdos para legislar en favor de los intereses de los ciudadanos.

No es menor que se transparenten los sueldos, beneficios y demás prebendas que reciben los legisladores y sus colaboradores así como los gastos y poder, de ese modo, verificar que los recursos públicos se asignen de manera responsable, ya que el poder legislativo cuenta con libertad para resolver sobre las asignaciones de gastos.

En este sentido muy atinado fue recordar, por parte de Gandini, que los dineros de los que dispone el parlamento provienen del esfuerzo de los contribuyentes, que no por ser obvio es siempre recordado, y en tal sentido se requiere de prudencia y austeridad para disponer de ellos.

Es de esperar que esos criterios que marcan un principio auspicioso de la actividad de la Cámara de este año, también se trasladen a los proyectos de ley que se estudien, evitando que se sigan aprobando leyes que incrementen el gasto público y dictando aquellas que lo limiten.

El presupuesto de la Cámara ha venido en descenso año a año, según los dichos de Gandini; sin embargo, la mera disminución no es suficiente, debe analizarse la razonabilidad del gasto tanto en recursos personales como materiales, incluidos los viajes y viáticos. Si bien los gastos de la Cámara no representan un porcentaje importante del gasto general del Estado, la mesura puede ser un buen ejemplo a seguir por otros organismos públicos y públicos no estatales.

Cualquiera de los conceptos mencionados de ética, transparencia y reducción del gasto público y mejora en la asignación del mismo son aplicables a toda la administración pública, es esperable que otros ordenadores de gasto y representación ciudadana los recuerden y apliquen de modo generalizado, evitando el acomodo de personas que simplemente por su vínculo con jerarcas son premiadas con un cargo para el que no están preparadas, y evitar el clientelismo, realizando un verdadero trueque de un beneficio a cambio del voto.

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